Sin embargo, cuando esa personita está entre nosotros, lo que nos pide el cuerpo es cuidarla, abrazarla, mimarla… Y es ahí donde vienen los problemas porque nos olvidamos del otro. Nos olvidamos de esa persona que antes nos ocupaba todo el cariño. No es cuestión de falta de amor, es más cuestión de falta de tiempo. Pero todo se puede si somos conscientes. Aquí os dejo algunas ideas.
No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevamos, es porque como no nos atrevemos se vuelven difíciles – Séneca La zona de comfort. Ese lugar en el que nos sentimos a gusto, ese lugar que nos da paz, ese lugar que nos permite ser nosotros mismos, ese lugar cálido en el que [...]
Se trata de ver las cosas desde el punto de vista del otro, no de parecer condescendiente. Es difícil saber qué respuesta exacta dar, porque depende mucho de nuestro interlocutor, pero creo que queda clara la idea ¿no? Por supuesto, el Aiki no va a funcionar, a no ser que realmente queramos solucionar los problemas. Si lo único que queremos es jugar al despiste eso es una técnica de distracción y no Aiki.
Para mi las críticas tienen unas fases que se pueden identificar muy claramente, y que todos, de una forma u otro pasamos: negación, enfado, tristeza, aceptación y (a veces) superación. Conocer cada una de ellas nos puede ayudar a aceptar mejor las críticas y también ha hacerlas de una forma más positiva. Veamos cada una de ellas
La intención de este texto es dar unas nociones muy básicas sobre lo que hay que hacer para dar un masaje relajante pero, sobre todo, tener claro lo que no hay que hacer. No se trata de que os hagáis masajistas leyendo esto, sino simplemente de buscar una manera agradable de relajarse en pareja.
Soy hombre, y sé que hay muchos tópicos en cómo las mujeres piden las cosas, y en cómo los hombres no hacemos nada por pedirlas. En el caso de las discusiones de pareja, ninguna de estas dos actitudes ayuda. Confiar en que la otra persona adivine lo que ocurre realmente o lo que pasa por nuestra cabeza es imposible. Por otro lado, actuar como si nunca pasara nada, y dejar que pasen los días sin hablar sobre aquello que nos molesta, es fuente segura de problemas más adelante. Decir lo que pensamos es fundamental, aunque tengamos miedo a lo que pueda pensar el otro. Es mucho peor quedarse esperando a que “descubran” qué nos pasa. Y esto aplica a ambos sexos ¿no os parece?

