Hace apenas 50 años intuyo que el número de veces que un niño había visto la letra A serían mucho menores que las que ha visto cualquier niño de hoy en día, igual con un idioma o con cualquier otra pieza de información. Más que transmitir, dar sentido a todas esas piezas de información puede que sea el mayor reto que tenga un profesor hoy en día.
La menstruación es un fascinante baile de varias hormonas: estrógenos, progesterona, LH, FSH. El resultado final es que el aparato reproductor femenino, así como los pechos sufren cambios que preparan a la mujer ante un posible embarazo. Si este no llega, toda esta preparación se derrumba (casi literalmente), la mujer sangra y el ciclo empieza de nuevo (foto del proceso). ¿Tenéis una idea de cuántas menstruaciones tiene una mujer a lo largo de su vida? 50 (años de la menopausia) – 14 (años primera menstruación) = 36 x 365 (días/año) = 13140/28 (ciclo regla) =470 reglas potenciales. La realidad es que en los países occidentales (u occidentalizados en cuanto a costumbres y/o nutrición) la media suele ser de unas 400. En teoría esto sería lo normal.
No lo es en absoluto.
“En particular, fructosa (en exceso) y fibra (no suficiente) parecen ser las piezas claves de la epidemia de obesidad a través de su efecto en la insulina” – Dr. Robert Lustig Hace poco, en una de esas agradables nocturnas que comparten los padres con sus hijos, nos tocó leer el cuento de Hansel y Gretel. [...]
Ser padre o madre es algo para lo que nadie nos prepara. Básicamente por dos motivos, todos venimos “de serie” preparados para ser padres y porque cada uno somos distintos. Tengo la impresión de que criar a los niños es hoy en día, infinitamente más frustrante y complicdo que hacerlo hace miles de años. No estoy hablando de la generación de tus padres o abuelos, ellos lo tenían igual o peor que nosotros. Estoy hablando de que la forma en la que está organizada nuestra sociedad, hace muy difícil ser padre o madre, y disfrutarlo. Los niños solo necesitan una cosa, tiempo. Y tiempo es justo lo que nuestra sociedad no está sabiendo resolver. La conciliación solo podrá llegar cuando se ponga el cuidado de los hijos por delante de todo lo demás, y eso es algo muy complicado de conseguir.
Uno de los motivos por los que no jugamos con ellos, es que muchas veces, no sabemos qué hacer. Al menos, a mi me pasa. Si cuando llegas a casa, ya tienes una idea para hacer algo con tu hijo o hija, seguro que es más fácil que la pongáis en práctica. Yo no soy especialmente imaginativo, y bastante malo para las manualidades, pero un día que recogí a mi hija del colegio, vi que otros niños llevaban puesto un disfraz de indio muy sencillo. Era una bolsa de basura pintada, y unas plumas de indio hechas con cartulina y pintadas. Decidí que cuando llegara a casa le haría un difraz a Aitana. Durante un par de horas no existimos para el mundo, estábamos haciendo nuestro disfraz. Y lo que es más importante, yo, que hace que no recorto y pinto años, hice algo completamente distinto a todo lo que hago a diario.
Hace poco visité un blog sobre informática con trucos muy interesantes. Estaba escrito en un perfecto inglés por un chaval de la India de ¡16 años! ¿Conocéis a algún adolescente en España que pueda hacer esto? Nuestros hijos van a tener que buscar trabajo en un mundo global donde es muy probable que la localización geográfica no tenga importancia y lo realmente importante sean las capacidades de comunicación. ¿Estamos formando a nuestros hijos para ello? Rotundamente, no.

