Luego, y sobre todo si es tu primera carrera, llegará el “hombre del mazo”. Es un ser que vive en tu cerebro y pasada la mitad de la carrera te recordará que queda otra mitad y que ahora ya no tienes tantas energías. Te hará comentarios muy incómodos, como “¿por qué no te paras un poco?” o “¿ves como no tenías que haber tirado tanto al principio?” o “fíjate, si quedan, nada menos que cinco mil metros” o “qué prentendes demostrar con esto”.
No compres ropa especial para correr. Al menos al principio. Comprar zapatillas, ropa, un mp3, no va a hacer que tengas ganas de correr. Hace tiempo, decidí que iba a ir a nadar a la piscina (creo que el próximo invierno lo intercalaré con correr). Me compré todo el equipo, gorro, gafas y bañandor turbo. De esto hacen tres años y la primera vez que estrené el equipo fue en un SPA hace poco.

