¿Por qué un político no debería ir todos los días en Metro?

Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión” Paul Auster (1947-?) Novelista y poeta estadounidense.

Life in a metro!

Entre desconocer la existencia del Metrobús (sí, existe) e ir todos los días en metro, hay un gama de puntos intermedios que creo interesante considerar. ¿Por qué digo que un político no debería ir todos los días en Metro? A raíz de los resultados de las últimas elecciones municipales, han sido muchos y muy variados los gestos de los nuevos alcaldes tras tomar posesión del cargo. Viajes en metro, bici, etc… Son gestos muy importantes porque en sí mismos dicen mucho sobre las intenciones, y a quién van dirigidos. Ahora bien, tienen que tener un límite. Me centraré en el gesto de ir siempre en metro.

El fomento del transporte público es clave para la sostenibilidad de una ciudad. Cualquier ayuntamiento medianamente razonable, debería potenciar su uso, así como el de la bicicleta, o la restricción del uso del vehículo privado en la medida de lo posible. Entretanto, tampoco estaría mal que todos condujéramos de forma más eficiente. Debería diseñar las ciudades, con todo esto en mente, y por tanto, su promoción, predicando con el ejemplo, es clave.

¿Por qué no debería ir siempre en Metro? Por varios motivos:

  • Seguridad. Este es evidente. En el caso de Manuela Carmena, ahora mismo no tiene nada en contra, más allá de prejuicios sobre las medidas que podría tomar. Nadie le va a recriminar nada, de momento. Pero con el tiempo irá tomando medidas, o haciendo declaraciones, que no gusten a todo el mundo. Y por supuesto, algunas de esas personas coincidirán con ella en el metro. No estoy hablando de que vaya a sufrir agresiones físicas, pero apostaría bastante, a que sí sufriría alguna que otra verbal. La alcaldesa podrá optar por intentar dialogar o sufrir la crítica estoicamente, pero seguro que la situación será conflictiva. Es más, es muy probable que el principal problema no sea la posible falta de respeto a su persona, sino que la situación degenera en un debate entre partidarios y detractores de la propia alcaldesa. Y todos sabemos lo fácil que podría ser que se llegara a las manos en estos casos. Es decir, Manuela debería renunciar a ir en metro, no tanto por su seguridad, que también, sino para evitar posibles situaciones de conflicto y agresiones que su presencia pueda provocar entre los ciudadanos que viajen en Metro.
  • Escraches. Casi al hilo de lo anterior, pero quería dejarlo como punto aparte por su importancia y para dejar clara mi opinión. En el momento que se supiera que la alcaldesa coge todos los días la línea 2 de metro hasta el Ayuntamiento de Madrid, sería blanco fácil para los escraches. Grupos de gente organizada podría, por ejemplo, acompañarla durante todo su recorrido reivindicando algo, o critiacando algo de su gestión. De nuevo, el problema de seguridad ciudadana sería importante. Obviamente, esto también le puede ocurrir en su domicilio, pero en ese caso, sí que es más fácil, y menos costoso, organizar medidas preventivas. Por cierto, hacer escraches me parace horrible. Que un grupo de gente organizada, vaya a acosar a un representante electo delante de su familia en su domicilio es una actitud que no comparto en absoluto. Nuestras leyes permiten la manifestación, y un alcalde o político, es elegido democrátimente para una determinada institución. Es en ese ámbito donde tenemos todo el derecho del mundo a criticar su gestión, su persona, etc… pero enfrente del ayuntamiento, o en cualquier otro lugar público. Su ámbito familiar debería quedar al margen.
  • Peligro de sesgo. Por último, otro riesgo, aunque matizable en función de la persona, es que al viajar siempre en Metro siempre te expone al mismo grupo de personas. Un ejemplo concreto, si yo coincido con mi alcalde en el metro, autobús, etc… de forma regular, es muy probable que me sienta tentado a hablarle “de mi libro”, “de mis problemas”. Por supuesto, nada me garantiza que me vaya a hacer caso, o que lo que yo le cuente vaya a ser tenido en cuenta, pero sí que estoy dando pie a que mis ideas se inyecten. Un alcalde ha de tener una visión global de la ciudad, de sus problemas, y debería buscar canales de comunicación diversos, que le permitan tomar el pulso al sentir de la ciudadanía, pero también debería evitar ir siempre a los mismos sitios, o hablar con las mismas personas. De lo contrario, corre el riesgo de gobernar a golpe de impulsos, sin ver la película completa.

Como gesto, me parece una muy buena idea, y por supuesto, me garantiza que tengo un representante político que sabe lo que es un metrobus, que no es poco. Pero también tengo claro que en algún momento, Manuela Carmena dejará o debería dejar de ir en metro por meras cuestiones de logística y seguridad.

2 comentarios para “¿Por qué un político no debería ir todos los días en Metro?”

  1. Información Bitacoras.com

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  2. amateur dice:

    Excelente articulo

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