Los libros de texto y el civilization en la educación

No dejamos de jugar porque nos hagamos mayores. Nos hacemos mayores porque dejamos de jugar – Anónimo

Civilization

¿Podría usarse el Civilization como una forma de enseñar?

Como todos los años, al finalizar el curso escolar, los padres recibimos una lista con los libros de texto que serán necesarios para el siguiente curso. Recuerdo que de pequeño, me hacía especial ilusión, echar un vistazo a los libros que iba a tener que usar al año siguiente. Hojear sus dibujos y ver si algo de lo que allí ponía, me sonaba de algo. De hecho, recuerdo haber pensado alguna vez, que eso era muy difícil. Al final del curso, como por arte de magia, uno acababa superándolo. Bueno, no por arte de magia, gracias a los profes y a mi familia que siempre estuvieron ahí para echarme un cable. No como en el caso de Patricia.

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Café Solo. En defensa de la experimentación con animales

Ya en los últimos años de la carrera de biología, había una asignatura obligatoria que se llama Fisiología Animal. Se trataba de saber cómo funcionan por dentro los animales. En la asignatura se incluían unas prácticas con animales. Me negué a hacerlas. Vamos, matizo, eran opcionales si querías podías renunciar a ellas, y para ello bastaba con rellenar un papelito solicitándolo.

Este protocolo se estableció así en mi universidad supongo que porque en biológicas, como es normal hasta cierto punto, hay una gran simpatía por las organizaciones que defienden los derechos de los animales, si es que algo así se puede definir. En mi caso, mi renuncia a hacer estas prácticas tuvo un origen mucho más práctico. Yo, a esas alturas de la carrera, tenía muy claro que no me iba a dedicar a la ciencia experimental con bichos, y hacer estas prácticas me resultaba una considerable pérdida de tiempo. A las que no renuncié fue a unas que se hacían con ratones en primero de carrera, y debo decir que sí me resultaron interesantes.

Estudiar biología y no asumir que la experimentación animal es imprescindible es como estudiar estudiar medicina y que tus creencias te impidan ver un cuerpo desnudo.

Esta reflexión me ha venido a la cabeza, a raíz de un editorial de Nature en el que se ponía de manifiesto un caso, muy alarmante, relacionado con la experimentación animal. Parece ser, que debido a la presión de varios grupos que defienden los derechos de los animales, se ha ¿conseguido? que varias compañías aéreas se nieguen a transportar animales destinados a la experimentación en sus aviones.

La primera pregunta que se me viene a la cabeza es, ¿alguno de los que han logrado que se apruebe esta medida tiene algún familiar con Alzheimer, Diabetes, o cualquier enfermedad rara que afectan, solo en España, a más de 3 millones de personas? Lo dudo, lo dudo mucho.

Defiendo como el que más el medio ambiente, pero como un todo. Defender a un bicho en concreto es científicamente absurdo si no se tiene en cuenta el entorno en el que vive.

El tremendo problema que tienen muchas enfermedades raras es precisamente que son raras. Esto quiere decir que apenas hay 4 casos en todo el Mundo o en un país. Cuando se está investigando sobre ellas, muy poco se puede hacer con los pacientes. La ciencia necesita de las matemáticas para poder probar o refutar hipótesis, y hay un número mínimo de muestras que son necesarias, para que, por ejemplo, podamos comprobar si un medicamento contra una enfermedad rara, va a hacer más daño que bien.

En estos casos, la experimentación con animales se convierte en algo básico e imprescindible. De esta forma, podemos tener a cientos de ratones con los que conseguir esta muestra, y por tanto, podemos suponer que algunos tratamientos pueden funcionar. Por desgracia, un ratón no es un ser humano, y que algo funcione en ellos, no quiere decir que luego lo vaya a hacer en humanos. Pero en estos casos y si la familia se arriesga, los beneficios para el futuro son enormes.

Me parece de una crueldad INTOLERABLE, que alguien ponga imágenes de vivisecciones o experimentos animales, y no se muestren vídeos con el día a día de familias que lloran de desesperación al ver cómo sus hijos, con síndrome de maullido del gato, son incapaces de dormir o comer. Y esto no solo un día, sino muchos días, durante muchos años.

Pero hay una diferencia moral clave entre las dos posturas. Mientras que en el primer caso, los animales son un medio para lograr un beneficio colectivo, cuando supuestamente defendemos sus derechos, el beneficio es solo para los que defienden estos derechos, sin tener en cuenta el perjuicio indirecto que están soportando miles de personas de forma silenciosa y muchos no nacidos, a los que el hecho de que se prohíba investigar con animales, a buen seguro, les va a privar de algún tipo de mejora, y hasta puede que de curación en sus enfermedades.

Sí, en todo hay matices, seguro que hay laboratorios que emplean animales para fines nada buenos. Como en todo, pero nadie se plantea dejar de investigar la leucemia porque también se investiguen en otros campos armas biológicas. El problema es que cuando quieres una cosa, muchas veces no sabes lo que te puedes llevar por delante.

Insisto, soy Biólogo de carrera. Me encantan los animales y la naturaleza en su conjunto, pero defender unos muy cuestionables “derechos animales” por encima de unos nada cuestionables “derechos humanos” me parece horrible.

Quizá vaya siendo hora de que familiares de afectados también hagan concentraciones en frente de asociaciones en defensa de estos derechos animales, con pancartas, vídeos, y fotografías, de algunos de sus afectados, a los que un veto en la investigación animal, va a condenar a una vida de sufrimiento.

Los 4 pasos imprescindibles para desmontar un mito

Los mitos son sueños públicos, los sueños son mitos privados” –  Joseph Campbell

Buzz Aldrin on the Moon

¡Todavía hay mucha gente de mi generación que piensa que esto es un montaje!

Uno de mis programas favoritos es sin lugar a dudas, cazadores de mitos. No es que lo vea con regularidad, pero siempre que he visto algún programa suelto me ha enganchado. Me gusta mucho como plantean el problema, y como aplicando la ciencia, van intentando dar respuesta a todos los aspectos del mito que pretenden desmontar.

Cazar un mito, es decir, desmontar argumentalmente algo que la mayoría cree falso es mucho más complicado de lo que uno pueda pensar. De hecho, hace bien poco, he podido encontrar en internet, no recuerdo muy bien dónde (sí, aquí), una de esas pequeñas joyas que pueden pasar desapercibidas, pero que nos pueden resultar muy útiles, se trata de un PDF en inglés titulado, Debunking Myths.

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Café Solo. Han pasado 30 años…

Solo café

Unos granos de café solo

 

La vamos a llamar Patricia. Siempre viene despeinada. Es alta para su edad. Más bien gordita. Es guapa de cara. Va a clase de mi hija. Su padre parece que pega a su madre. Su madre casi nunca viene a las reuniones de padres. Su padre tampoco. Tiene un futuro negro y solo tiene 6 años.

¿De verdad que no podemos hacer nada más como sociedad para ayudar a niños como estos? En su clase son casi 25 niños. Como es lógico no hay tiempo para poner una dedicación espacial en Patricia. Y se nota. Le cuesta escribir su propio nombre, cuando a los demás niños no.

Cuando pienso en ella, no puedo dejar de recordar otro caso de mi infancia. Mismas circunstancias que seguramente lleven a los mismos resultados. Nuestro fracaso como sociedad para garantizar realmente la igualdad de oportunidades.

Cuando era pequeño, tenía en clase a una compañera que se llamaba Esther, Esther Pérez. Esther tuvo una malformación congénita que le dejó con una  nariz bastante fea. Como no podía ser de otra forma, todo el mundo en el barrio la conocíamos como la “nariz pocha”. ¡Qué originales!

Esther iba mal en el cole pero no por su nariz, sino porque su familia es de esas que ahora llamamos “desestructuradas”. Pero vamos a llamar a las cosas por su nombre, su madre era puta, y nadie vio nunca a su padre. Creo que la criaba la abuela. Esther JAMÁS tuvo la más mínima ayuda especial en el colegio. No había un psicólogo, orientador, educador, que la pudiera ayudar. La técnica en aquella época, y creo que ahora también, era poner a los “tontos” sentados con los “listos”. Por supuesto, nunca daba resultado, el tonto se aburría, y el listo se quejaba.

Al final esta historia siempre ha acabado igual. Con el tiempo, el tonto acababa dando tumbos de colegio en colegio hasta que alguien le aprobaba la EGB o ni eso.

A Esther la perdí la pista durante algún tiempo. Un día apareció en la plaza de Quintana pidiendo con voz de Yonki unos eurillos. “Ehhhh, Aitorrrr, dame algo”. Alguna vez le daba. La mayoría de las veces no. Creo que tuvo un hijo o hija con apenas 18 años.  Aunque durante muchos años nos decía que la iban a operar de la nariz, yo siempre la vi con la nariz pocha. A estas alturas, supongo que estará muerta, porque tenía SIDA, o eso se rumoreaba. El caso es que ya no la he vuelto a ver.

Uno siempre está imaginando universos paralelos. Universos donde las cosas son mejores y los problemas más simples tienen solución. En el caso de Esther su universo paralelo podría haber sido este. ¡Qué digo, debería haber sido este!

El colegio, como institución educativa y con la evidente labor social de hacer mejores personas, debería haber tomado a Esther como alguien MUY especial, alguien que necesitaba todo el apoyo del mundo. Se podría haber dedicado una psicóloga, y una profesora de refuerzo que ayudaran a Esther a cambiar la dinámica de su vida. Se podría haber hablado con su madre, para que confiara en las educadoras. Se podría haber motivado a Esther a ser bailarina, porque Esther quería ser bailarina y recuerdo que destacaba mucho en deportes. Era de las mejores chicas en eso. Se podría haber hecho mucho más por Esther. Nunca hubiéramos tenido la garantía de que hubiera cambiado, pero eso nunca lo sabremos.

Nunca hubiéramos sabido el ROI de Esther. Sí el ROI, el famoso “Retorno de la Inversión”. Porque la realidad es que Esther, con casi toda seguridad, fue mucho más costosa para la sociedad por el hecho de no haberla ayudado. Ya sé que es feo, y que habría que haberla ayudado porque es persona y nada más. Pero pongamos las cosas, para que algunos que solo valoran lo económico, lo entiendan. ¿Cuánto le costó a la sociedad que Esther fuera toxicómana, prostituta, posiblemente ladrona, madre soltera joven y que además, cogiera el SIDA?

¿No hubiera sido mejor haber dedicado unos miles de euros (pesetas por aquel entonces) a intentar que Esther fuera bailarina, sana, mujer, madre, amante, que pagara impuestos, que hiciera felices a aquellas personas que fueran a verla bailar? ¿Quizá todo hubiera empezado con una simple operación de cirugía estética, pagada por todos, para que empezara a recuperar la autoestima, para que todo un barrio la dejara de conocer como “la nariz pocha”?

Pero ahora mismo no dejo de pensar en Patricia. Han pasado 30 años y la mayoría de los colegios sigue sin contar con educadores sociales, psicólogos, clases de refuerzo reales, que eviten que casos como el de Esther nos remuevan la conciencia. Y han pasado 30 años y seguimos igual.

La alarmante falta de sinceridad en las empresas

El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera. Alexander Pope (1688-1744) Poeta inglés

Mentira

¿Podemos decir la verdad siempre? Debemos

¿Qué pasaría si todos los empleados de una empresa pudieran decir libremente lo que piensan?

Esta es la cuestión que me planteé el otro día hablando con mi mujer. Automáticamente me vino a la cabeza el último de libro de Sam Harris.

Sam Harris es un neurocientífico estadounidense al que conocí por su libro The End of Faith. Un libro incómodo de leer, que te lleva a plantearte algunos principios de esos que crees firmemente arraigados. Por ejemplo, Sam Harris, defendía la tortura, algo que dicho así, puede parecer una barbaridad, pero que una vez leídos sus argumentos… En fin, que te hace dudar.

Hace poco, ha publicado un ensayo (Lying) que se basa en una premisa interesante: “we can radically simplify our lives and improve society by merely telling the truth in situations where others often lie”.

Así de simple, traduzco, “podemos simplificar radicalmente nuestras vidas y mejorar la sociedad con solo decir la verdad en situaciones donde a menudo, otros mienten“.

Cada vez que lo pienso, más sentido le encuentro y volviendo a la reflexión inicial, ¿cuánto podrían mejorar las empresas si realmente todos pudiéramos decir la verdad de lo que pensamos sobre ellas?

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El Mito del Minotauro, el crack de 2008 y la crisis del euro

Ayer me dormí demasiado tarde, haciendo caso omiso de mis propias recomendaciones sobre el sueño, y la culpa la tuvo el vídeo que os dejo más abajo.

Es una charla de  Yanis Varoufakis (blog, twitter), un economista griego en la Universidad de Columbia en Nueva York. En ella expone dos conceptos muy importantes para entender todo lo que está pasando con el euro. Primero, lo que el denomina como el mito del minotauro, y segundo el error de diseño que tuvo el euro cuando se gestó. 

Respecto a lo segundo, no es perdáis el momento cuando cuenta como tanto Jacques Delors (presidente de la EU), como François Mitterrand (Presidente de Francia), se reunieron y fueron conscientes de que el euro tenía un grave problema de diseño y que sin unión fiscal real para Europa, podría pasar lo que está pasando ahora. Su decisión fue, “otros vendrán que ya lo arreglarán”. Veremos a ver.

En palabras de Steve Keen, autor de “Debunking Economics”, “Yanis is one of the best, brightest and most innovative economists on the planet”, después de ver el vídeo sabréis por qué.

Junto con Juego de Tronos, de lo mejor que he visto últimamente. Es la charla en la que mejor se explica porqué estamos como estamos y lo que es más importante, como podríamos arreglarlo en Europa

The Global Minotaur: The Crash of 2008 and the Euro-Zone Crisis in Historical Perspective – YouTube.

El libro donde explica en detalle este mito lo podéis encontrar en Amazon:

‘The book is one of those exceedingly rare publications of which one can say they are urgent, timely and absolutely necessary.’ – Terry Eagleton

Buen fin de semana a todos