Hace tiempo que escribí en 1C11 sobre el negro futuro que le esperaba a los libros en papel. Hoy vuelve a escribir una colaboradora de ComparativadeBancos.com, para hablarnos de los pros y los contras de los libros electrónicos. En los últimos tiempos, la venta de libros electrónicos o e-books ha empezado a despegar, sobre todo [...]
Uno de los peligros mayores que acechan a los estudios científicos es el “sesgo de confirmación” (confirmation bias). Cuando un investigador está tratando de recopilar documentación y/o publicaciones para lo que está estudiando o analizando, es muy probable que solo vea, o solo se fije en aquello que “le viene bien” para aquello que quiere demostrar. Además, aun de forma casi inconsciente, es muy posible que vea con mayor facilidad conexiones con otras publicaciones que parecerían corroborar sus investigaciones. Por desgracia, este “sesgo de confirmación” no afecta solo a los estudios científicos. Nos afecta a todos. En el artículo de hoy pretendo mostrar con ejemplos cómo detectar este fenómeno y algunas técnicas para tratar de evitarlo.
Y esto nos lleva a la situación actual. Pensar en retrasar la edad de jubilación sin tener en cuenta este efecto no es más que una maniobra cortoplacista para calmar a algunos inversores (también cortoplacistas). Por desgracia, como todo nuestro sistema está fuera de nuestro control, sería imposible afirmar esto sin que se produjera un éxodo masivo de capitales. Pero en esas estamos. Eso sí, espero que este artículo os sirva para reflexionar desde otro punto de vista, cuando alrededor de ese cafelito en la oficina aparezca el tema de las pensiones, y alguien apunte como “inevitable” retrasar la edad de jubilación. Como bien apunta uno de los lectores del cafelito, lo de la pensiones es un debate sin debatir.
Por supuesto, la introducción del correo electrónico en el mundo laboral, supuso una auténtica revolución y un considerable aumento de la productividad. Sin embargo, esa época ya ha pasado. Tras una fase de crecimiento exponencial, hemos pasado a una fase de meseta o incluso de bajada de productividad, por causa del excesivo y mal uso del correo electrónico. Para mi hay dos motivos fundamentales que están haciendo del correo electrónico un lastre
El café estimulaba las mentes, y la conjunción de mentes potenciadas por una bebida estimulante, producía nuevas ideas innovadoras. A medida que el número de interacciones aumentaba, mejores y más ideas surgían. Por supuesto, la mera adopción del café como bebida habitual no fue el único factor necesario para la explosión de ideas que se produjo desde la ilustración hasta ahora, pero pudo tener un factor definitivo parar potenciar y estimular su intercambio.
De una forma u otra, todos estamos obligados (y no es nada complicado) a actuar de guardianes de la verdad, de periodistas aficionados para poder contribuir a crear una mejor opinión pública. Lo siento lector, ya no eres un mero consumidor que escucha y comenta el chascarrillo en la siguiente cena familiar. Ahora produces contenido sin quererlo y eso es bueno, pero también exige responsabilidad por tu parte.

