Tener estas ideas en mente es importante. No se trata de trabajar por trabajar, ni de aumentar la productividad en aras de la empresa (nunca te va a pagar o reconocer esto como merece). Se trata de lograr los mismos resultados con el mínimo esfuerzo, de forma que puedas compaginar tu vida personal y laboral. El modelo de trabajo que impera en casi todo el mundo hoy en día no es escalable. No podemos pensar, que podemos trabajar, cuidar de la familia, hacer deporte, descansar y disfrutar del ocio, empleando más de 10 horas diarias al trabajo. Más aún, cuando el resultado de ese mismo trabajo, lo podemos conseguir con mucho menos esfuerzo.
En España tuvimos el mismo problema, en el pasado el pastoreo (España fue el primer productor mundial de lana durante la edad media) y la tala de árboles (la inefable armada invencible). Hoy en día, los bosques están protegidos por las leyes, y ya no tenemos un problema tan grave de sobrepastoreo. El problema hoy en día es el turismo, y el tremendo impacto en cuanto a recursos que implica. Una ciudad como Benidorm, es un auténtico sumidero de recursos naturales, no solo por la gente que se agolpa allí en verano, sino por todo lo que ha conllevado la construcción y mantenimiento de todos los rascacielos. Si a esto le unimos infraestructuras, campos de golf, etc… nos podemos hacer una idea del problema.
¿Os imagináis cuantos ingenieros en potencia se pierden en África casa año, por el simple hecho de que no tienen un libro? Es trágico, pero es trágico no solo para África, sino para toda la humanidad. Un niño que con 14 años se lanza a una aventura así, y consigue construir un molino para generar electricidad a su familia, está a años luz de cualquiera de nosotros.
La falta de puntualidad en las reuniones. Tienes que ir a una reunión, te salta tu alarma correspondiente 5 min antes, coges tus bártulos, llegas a la sala, y ¡no hay nadie!. Ni siquiera han dado la luz. Vuelves a tu sitio, preguntas a fulanito si sabes dónde está menganito que tenías una reunión con él. Ni idea, pregunta a zutano. Vuelves a la sala, et voilá, ya ¡somos dos!. Genial, pero el que la ha convocado ¡sigue sin aparecer!. Ah, ya estásis aquí. Si claro, la reunión era las X. Esperas que coloque sus cosas, y da gracias si no tiene que enchufar el portátil a un proyector. En ese caso, las probabilidades de que algo vaya mal, son directamente proporcionales, al tiempo que has estado esperando. ¿Tanto cuesta estar 5-10 minutos antes y tener todo preparado?
La trampa de todo esto es que vivimos en una sociedad que necesita de individuos altamente especializados. Sin embargo, todos y cada uno de nosotros somo aprendices de todo y maestros de nada. Nuestro cerebro está diseñado para ser así, inquieto, investigador, artístico. Tenemos un gran potencial en cada uno de nosotros, que forzamos a adaptar a unos pocos campos de actividad muy concretos.
Estás en casa de un familiar y empiezan a hablar de algo totalmente irrelevante para ti. Empiezas a pensar lo bien que estaría en casa haciendo cualquier otra cosa. No hablas, miras el reloj, comentas “oye que hay que bañar al nene”, contestas con monsílabos, haces gestos a tu pareja, ¿os suena no? ¿te estás portando bien? Para tus intereses si, te quieres ir. Para los de tu pareja no. Estás tratando de demostrar que no te encuentras cómodo para que tu pareja no esté cómoda y os podáis ir.

