Milenario, holístico, alternativo, natural…¿Progresista? No, muy conservador

La ciencia es mucho más una forma de pensar, que un cuerpo de conocimiento” – Carl Sagan

Esta era la medicina que se podían permitir las tribus, ¿seguro que queremos volver a esto? Yo no.

Durante estas últimas semanas han ocurrido una serie de acontecimientos que me han motivado a escribir, bueno mejor dicho a dictar este post (de lo del dictado os hablaré dentro de unos días). Pues bien, como decía, estos acontecimientos se vieron detonados principalmente por el sorprendente resultado de Podemos en las elecciones europeas. Como a tantos otros era una organización que había pasado por debajo de mi radar. Más allá de su líder Pablo Iglesias y algún otro colaborador que también era algo conocido. Tras el resultado pude leer el programa con el que se presentaban a las elecciones. De su programa electoral, en la parte económica, sólo diré que aunque no digan, lo que proponen sólo se podría hacer fuera del euro y si conocieran algo de teoría monetaria moderna. Por supuesto, una salida del euro en estos momentos es un cisne negro de proporciones bíblicas. En sí mismo sólo con esto habría para escribir un libro. Quizá en otro post.

Pero lo que más me sorprendió negativamente fueron las propuestas de carácter científico que iban en el programa (ver apartados del punto 6). Realmente, cada vez me cuesta más entender como una formación que se define a sí misma como progresista, puede presentar un programa de ciencia tan sumamente, iba a decir conservador, pero yo más bien diría que es retrógrado. Para muestra un botón,

Creación de un banco de semillas locales y autóctonas y declaración del territorio de la UE libre de transgénicos, lo que implica la inmediata regulación de la introducción de semillas transgénicas. Regulación de los productos transgénicos por entidades independientes de intereses comerciales, garantizando la salud pública y obligatoriedad de información a los consumidores. Estricto control del uso de plaguicidas y de los abonos no orgánicos, erradicación de los químicos de síntesis. Regulación de las prácticas comerciales de las grandes corporaciones agroalimentarias europeas en los países empobrecidos para evitar los abusos contra los cultivadores locales y la especulación con sus materias primas alimentarias y terrenos.
A los pocos días en el diario.es una de sus articulistas, Ruth Toledano, criticaba abiertamente a uno de los componentes de podemos (a quien no logro comprender cómo puede compartir un programa así) porque defendía, como yo hice hace tiempo, la experimentación con animales. Cómo no, utiliza el famoso término CASTA. Su post fue magistralmente rebatido aquí por Andrés Rodríguez (Biólogo como yo), y aquí por Clara Grima en el mismo medio (Matemática, yo estudié dos años pero me iba más la naturaleza).
Y de nuevo, a las pocas semanas, me veía enfrascado en un animado debate con varios amigos en Facebook sobre “terapias alternativas” y “medicinas orientales” y occidentales.

El manido argumento de que la ciencia no lo puede saber todo

Sinceramente, algo se ha tenido que hacer mal con la divulgación y enseñanza de la ciencia en las escuelas institutos y universidades, para que personas cultas inteligentes y perfectamente formadas, algunas de ellas con carreras técnicas, no sean capaces de distinguir entre la mera superstición y superchería, de lo que es la ciencia.

En todos los debates aparecían una y otra vez tópicos y típicos de los que defienden las pseudociencias. Por ejemplo, el término holístico, acupuntura, Reiki, “ciencia reduccionista”, “beneficios de las farmacéuticas”, programación neurolingüística y muchos más términos que he descubierto por primera vez en esos mismos debates.

Iré al argumento de fondo que subyace en todos estos razonamientos que básicamente es el siguiente,

la ciencia es un método correcto y válido pero no es capaz de explicar toda la verdad porque hay una realidad que la ciencia no puede comprender y no podrá hacerlo nunca

En principio este argumento parece razonable. Nuestros métodos de detección y conocimiento del mundo son limitados y por tanto es muy probable que haya mucho más de lo que desconocemos qué de lo que conocemos. Ahora bien, lo que no es admisible es que por esa rendija de la duda se cuelen cosas que la ciencia sí que ha demostrado que no funcionan. Tampoco es razonable pensar que porque la ciencia no pueda explicar algo, alguna de estas pseudociencias sí que lo haga.

La mal llamada medicina occidental reduccionista, ¡como si eso fuera malo!

Por ejemplo, cuando hablamos de medicinas alternativas o de medicina oriental y occidental ya estamos mezclando cosas. Sólo existe una medicina y esa es la que cura. La que está basada en la evidencia. La que se puede replicar para cualquier persona del mundo dadas unas condiciones. La que es capaz de curar a través del análisis y de las pruebas. Sólo existe la medicina basada en la evidencia. Cualquier otra terapia, aunque sea “natural”, si cura, lo hará porque es efectiva, y porque es replicable y basada en la evidencia. Punto.

Las otras “medicinas”, alternativas, orientales, holísticas, integradoras, no son más que términos comerciales para engañar. En realidad lo único que quieren decir es que son medicinas antiguas, conservadoras y retrógradas. Todo lo contrario a lo que un pensamiento progresista debería defender. Si hace 3000 años en China intentaban curar con agujas y polvo de cuerno de mamut, eso no tiene ningún valor. No digo qué no pudieran curar, pero si lo hacían era más por lo que dejaban de hacer, que por lo que hacían. Además, ninguna de esas terapias pone encima de la mesa el coste de oportunidad para nuestra salud. Es decir, que cuando vamos a aliviar un dolor de espalda con acupuntura, no ponemos en la balanza el tiempo que perdemos de tomar un analgésico o de que un fisioterapeuta como mi amigo Miguel, nos ayude con métodos que sí han pasado el filtro de las pruebas.

Si hace miles de años empezamos a descubrir que había plantas que nos mejoraban cuando estamos enfermos, eso fue la medicina basada en la evidencia en esa época. No había una medicina oriental y occidental. En cada zona del mundo, que tenía cierto aislamiento con el resto, hacían lo que podían con lo que tenían a mano. Esa era la medicina basada en la evidencia que permitía la época. Afortunadamente, con el tiempo, con la investigación y con el trabajo de miles de personas a lo largo y ancho de todo el mundo, fuimos capaces de ir descubriendo que es lo que realmente hacía que una planta como el sauce nos aliviara el dolor de cabeza. No imagino un progreso mayor y por tanto una mente más progresista, que aquella a la que se le ocurrió ir hasta el último detalle hasta descubrir el ácido acetilsalicílico a partir de extracto de sauce. Es más, esa mente “reduccionista” qué tanto se critica, no es más que una mente curiosa, que sólo tiene el interés de descubrir hasta el último rincón recóndito de la realidad, siendo perfectamente consciente de todo lo que ignora.
De hecho, una de las críticas que recibí en uno de esos foros, fue que yo era un “ignorante” por no “abrir mi mente”. Sinceramente, no puede haber mejor halago. ¡Por supuesto que soy ignorante! Pero lo bueno de un ignorante es que sabe que la mejor herramienta que tenemos para encontrar la realidad es la ciencia, y que la ciencia y el método científico es la mejor forma que tenemos de “abrir la mente”.
¿Qué haría un científico reduccionista para ver si la acupuntura es efectiva? Tened en cuenta que el tema es grave. Si vamos a elegir esa terapia frente a otra, lo mejor que podemos hacer es ver si realmente es efectiva. De lo contrario estaremos dejando de hacer otras cosas que pudieran ser mejores para nuestra salud. Un científico occidental reduccionista (ahora matizo esto), descompondría el problema. Vería el efecto local de cada pinchazo, validaría lo de los “meridianos de la energía” buscando literatura sobre el tema, probaría el efecto en pacientes sanos (control), en pacientes enfermos, intentaría descubrir qué pasa debajo de la piel cuando se pinchan las agujas, vería si la zona donde se pinchan influye. Es decir, cual CSI (S de Science) iría siguiendo todas las pistas y rastros, hasta poder determinar si la acupuntura funciona y lo que es más importante, por qué. Y lo haría usando la herramienta más potente que hemos encontrado, el método científico.
Por cierto, que cada vez hay más artículos científicos publicados por médicos orientales chinos “reduccionistas”:

Número de artículos científicos publicados por países hasta 2010. No busquéis a España…

Método científico frente a pseudociencias y religión

El método científico es la forma de conocer la realidad que tiene el método más abierto, más crítico, más sujeto debate, más controvertido, más polémico y por tanto y por todo ello, más perfecto que ha sido capaz de diseñar el hombre.

Comentaba Richard Dawkins que uno de sus profesores en la universidad, que siempre había defendido una teoría sobre no sé qué aspecto de la zoología, se rompió a llorar en lágrimas, cuando un colega de otra universidad le demostró que su teoría era incorrecta. Cuando le preguntaron por qué lloraba, el comentó que lloraba porque estaba lleno de gratitud hacia la persona que le había mostrado que no estaba en lo cierto.

Esa actitud abierta hacia la crítica, hacia el debate, es única en la ciencia. No puedo imaginar algo más progresista. No soy capaz de imaginar qué una persona religiosa la digan el Salmo 23 es incorrecto o que el mandamiento 48 es incorrecto o simplemente demostrarle que Dios Alá o Yavhé no existan y muestre una alegría similar. Impensable. Del mismo modo, en las pseudociencias jamás encontraremos a nadie qué reconozca que no tienen base científica por muchos datos que les mostramos. Ya le podremos indicar que lo que hacen con sus agujitas, con sus pócimas o con sus “flujos energéticos”, no tiene mayor influencia que la aleatoriedad, que jamás reconocerán el hecho. Son otra creencia más.

Si lo pensáis, muchas de ellas prometen lo mismo que muchas religiones, paz de espíritu, curar enfermedades, armonía, etc… En mi opinión, se han convertido en una especie de opio del pueblo para aquellos sectores de la sociedad, generalmente más progresistas, que no son religiosos. Triunfan porque han logrado ocupar el nicho que la necesidad, al menos en parte, de creer en algo, ha dejado en las personas no creyentes, y que puede tener una base evolutiva.

La única realidad qué se esconde detrás de todo este acientifismo es, simple y llanamente, la imposibilidad de someterse a las pruebas. La absoluta negación del imperio de las pruebas. Los argumentos son siempre vagos, “técnicas milenarias”, “investigadores díscolos” a los que se quiere ocultar por “oscuros intereses de las multinacionales” o una “nueva invención increíble” que se acaba de descubrir. La única realidad es que no quieren que se demuestre que sus “terapias” no funcionan. Esto es justo lo contrario de lo que sí ofrece siempre y de forma sistemática el método científico. Verificar la hipótesis alternativa, probar que lo que digo no es cierto. Cuando un matemático, un biólogo, un físico o un químico proponen una nueva teoría y publican su investigación, hay miles de científicos qué lo único que están haciendo al leer el artículo es buscar la más mínima rendija para encontrar el fallo.

La ciencia reconoce los errores y se critica. Las pseudociencias nunca fallan

En cualquier terapia alternativa o medicina oriental es justo lo contrario. Todo lo curan y todo lo pueden, desde un catarro hasta el cáncer. ¿No os llama la atención que nunca fallen? ¿que ni siquiera haya un registro de casos en los que no ha funcionado algo? Esto es absolutamente impensable en la medicina, donde el error no solo sale a la luz, sino que se investiga hasta sus últimas consecuencias.

Cuando trabajé de voluntario en el Centro de Recuperación de Animales Marinos en Barcelona CRAM, se nos murió una tortuga (Caretta caretta, ver foto) que unos pescadores habían rescatado. La tortuga había mordido un anzuelo y hubo que operarla para extraerlo. Por desgracia murió en el post operatorio. El veterinario jefe que había hecho la intervención, nos reunió a todos los voluntarios y trabajadores del centro para hacer una autopsia. Sus primeras palabras fueron algo así como “hoy hemos cometido un gran error y tenemos que averiguar qué es lo que ha fallado”. Esa es realmente la actitud de un científico, ¡y era un tortuga! Imaginad con un ser humano.

Tortuga Caretta caretta, también conocida como Tortuga boba

No imagino a nadie, absolutamente a nadie, que practique Reiki, acupuntura, homeopatía, florecitas del campo de un famoso compositor alemán o cualquier otra terapia similar, haciendo ese tipo de análisis. Antes al contrario, buscarán cualquier factor externo que justifique que lo que proponían no ha funcionado. Pero jamás tendrán la humildad que pueda tener un científico, para decir que estaba equivocado y que lo que he propuesto simplemente no funciona.
Muchos dirán que los científicos tampoco son humildes. Faltaría más, para eso son personas, como todos. La humildad a los científicos les viene impuesta por el propio método que tienen que utilizar. Si quieren ser algo en ciencia están obligados a publicar y al hacerlo serán otros los que le bajen de su pedestal.

Estructuras económicas y ciencias

Luego está el tema de la implicación de la economía en la ciencia. Como en cualquier otro aspecto de las relaciones humanas la economía forma y ha formado parte de nuestras relaciones sociales desde el mismo momento que nos especializamos y cada uno se dedicaba a labores distintas. Por supuesto, los científicos están sujetos a esa estructura. Ahora bien, argumentar que la ciencia siempre está sujeta a intereses económicos y que eso le impiden alcanzar la verdad no tiene sentido.
Nada en la sociedad e está sujeto a una relación vertical tan directa. La ciencia influye, y de qué modo, sobre la economía. Las mismas palabras que estoy dictando en mi teléfono Android son el mejor ejemplo de ello. La cantidad de ciencia que ha sido necesaria para lograr este prodigio no cabe en una enciclopedia y cómo no, la economía y en su conjunto, la sociedad se han beneficiado de esta co-evolución.

Por supuesto que la ciencia necesita dinero para investigar y esto genera intereses, pero a la larga, siempre se acaba corrigiendo todo lo que era incorrecto. Hoy en día tenemos mucha base de conocimiento consolidada que se ha ido refinando. Y todo ello a pesar de que en algunos casos la política, la economía o cualquier otro agente haya intentado influenciarlo. Pese a esos intereses el propio método científico ha ido puliendo todo el conocimiento. La ciencia se puede utilizar, como cualquier otra tecnología humana, en beneficio de cualquier ideología. Ejemplos de ello hay muchos y muy trágicos, pero eso no nos debe desviar del argumento principal: que cualquier otra alternativa que se lo ponga tiene que estar sujeta al mismo proceso crítico.

Un ejemplo típico de este injerencia de la política en la ciencia ocurrió en la Unión Soviética con el “investigador” Lysenko. Bien posicionado dentro del único partido, logró imponer teorías absurdas sobre genética de plantas, que provocaron un enorme daño a los intereses de su país. De hecho hicieron que la agricultura rusa estuviera en clara desventaja con la de el resto del mundo y más concretamente con la de Estados Unidos. Estos últimos sí que aplicaron la ciencia, a través del gran Norman Borlaug, quién aplicando la ciencia sí que logró unas producciones grano tan grandes que hasta USA fue capaz de exportar alimentos a la propia Rusia. La historia completa la tenéis aquí por Mauricio Schwarz.

Lysenko diciendo chorradas, y perjudicando a la ciencia de su país

Lo que falló en este caso fue precisamente la negación del método científico. El que los investigadores rusos tuvieran que dar explicaciones al partido, antes que a sus colegas científicos, fue uno de los mayores errores históricos que pudieron cometer. No cometamos el mismo error, y pensemos que la ciencia tiene que estar, está o puede estar sujeta a los intereses políticos. La democracia en ciencia se articula a través del método científico, no de los votos.

En otro extremo, tenemos el caso de la Talidomida, un medicamento que diseñó un laboratorio alemán para evitar las náuseas de las embarazadas durante los primeros meses, pero que luego demostró tener efectos mutagénicos en los fetos. Miles de bebes nacieron con malformaciones y el medicamento fue retirado. Pero precisamente fueron los mismos científicos quienes demostraron esto y que efectos tenía. Además, esto hizo que se establecieran estrictos controles sobre los medicamentos, y que tuvieran que demostrar su eficacia. Mención especial merece la doctora Frances Kelsey, joven investigadora de la FDA, quien logró que en USA, nunca se llegara a aprobar el medicamento. Por cierto, que hoy en día la talidomida ha demostrado su validez, en su forma de entaniómero R, para el ciertos tipos de cáncer y la lepra.

Kelsey recibiendo el premio de JFK por sus servicios a la comunidad

Como ninguna terapia “alternativa” falla nunca, nunca oirás cosas como esta. Y por cierto, sí que fallan, solo que como no tienen ningún tipo de control, no se sabe. Basta con que visitéis el blog de Edzard Ernst.

Otro ejemplo lamentable es la Cátedra de Homeopatía de la Universidad de Zaragoza, mejor dicho, “Cátedra Boiron de investigación, docencia y divulgación de la homeopatía constituida por la Universidad de Zaragoza y Laboratorios Boiron“. Por desgracia, las universidades están mal de pasta, y se ven forzadas a recurrir a financiación externa. Una empresa con suficiente dinero puede comprar un cátedra, y Boiron lo tiene. Vender agua embotellada y que casi no tengas controles, es muy rentable. Por eso, hay que fomentar la inversión pública en investigación, y controlar bien qué y quiénes ponen dinero desde el sector privado para investigar. La ciencia en sí misma tiene fuerza y contrapoder frente a otros agentes sociales. Y también puede estar influido por ellos. Pero la ciencia puede influir e influye enormemente en la política y la economía y sinceramente, no sabría decir cuál de los dos tiene más peso. Sí, se que el método científico y la ciencia, tienen lagunas, pero no es porque no puedan alcanzar la verdad, sino porque no somos capaces de digerir y verificar todo lo que produce. Pero la alternativa es la creencia pura y dura, sea religión, o sean pseudociencias.

¿Por qué esta insistencia?

“¡Qué pesado eres!” Eso me dicen muchos, “a ti que más te da, que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera”. Sí, en eso no hay problema, pero sí que lo hay cuando esas terapias alternativas se financian con el dinero de todos y sin ninguna prueba de su efectividad. Por eso insisto, porque no es de recibo que se intenten equiparar con el resto, sin tener que pasar los mismos filtros. Si lo demuestran genial, pero no es el caso. Porque cuanto antes desterremos el debate absurdo sobre cosas que sabemos que no funcionan, antes podremos enfocarnos en lo que realmente es efectivo. Porque si consigo que al menos un lector dubitativo o escéptico se convezca, habré logrado mi objetivo. Y sí, porque hay mucho golfo y cuentacuentos que se aprovecha de la ignorancia de los demás y eso hay que señalarlo.

13 comentarios para “Milenario, holístico, alternativo, natural…¿Progresista? No, muy conservador”

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: “La ciencia es mucho más una forma de pensar, que un cuerpo de conocimiento” – Carl Sagan Esta era la medicina que se podían permitir las tribus, ¿seguro que queremos volver a esto? Yo no. Durante estas últimas sema…

  2. Elisabet dice:

    Alabo tu paciencia, yo ya desistí hace tiempo. Actualmente divido a la población en dos, los que no tienen remedio y los que razonan.

    En cuanto a tu justificación de las razones por las que escribes tu artículo, que yo sepa, y si me equivoco me encantaría que me dieras ejemplos, de momento no financiamos entre todos las terapias alternativas.

    • Sí que lo hacemos de forma indirecta. Al permitir que vendan sus productos en farmacias, al hacer que el ministerio los tenga en cuenta como "medicamentos", al permitir que la universidad acepte cátedras homeopáticas. Todo eso son recursos que se podrían emplear de otra forma pero que usan canales oficiales, y al hacerlo los promueven

      • zetetic1500 dice:

        Esos recursos son de Boiron, tú mismo lo has dicho en tu post. Esa empresa invierte en su propio I+D , no es que compre la cátedra sino que hace contratos con la universidad.

  3. Niputaidea dice:

    Qué fácil es criticar lo que no se conoce.

    Por otro lado, será muy chulo lo de dictar los posts, pero una revisión de vez en cuando no te vendría mal. Qué cacao tienes con los “qué” y los “que”…

  4. Anónimo dice:

    Increíble artículo, máquina

  5. dianadep dice:

    Consejo a Aitor y demás leer el articulo de Khris Kesser sobre acupuntura. Y además quizás haya que separar lo que es la medicina como ciencia de la que practican la mayoría de los médicos. No todos son como el de la toertuga! Preguntarse sino porqué tanta gente, o sea la que tiene dinero, se dirige a la medicina alternativa.

  6. knownot dice:

    Toda este texto que has escrito sobre pseudociencia viene por lo de podemos y los transgénicos ?? Churros con merinas con mucha salsa reduccionista de demagogia. O es que quizá quieres identificar a Podemos con la pseudociencia ?? Si es así sólo tienes que decirlo bien claro. Eso si tu trabajaste salvando tortugas y algo tienes que saber… Como con lo de Triodos (así he llegado a esto) reduccionismo de nuevo y demagogia. La “ciencia” es la religión de nuestros días… yo tampoco me fiaría de todo lo que nos venden como “ciencia” porque no todo lo es (es pura estadística y como tal hay muchas maneras de interpretar los estudios) y no me la cargo por eso. Deberíamos de parar la ciencia por los errores y barbaridades que se han cometido en su nombre ?
    Quizà mejor nos reveles tu agenda política y nos quedamos tranquilos. Di que Podemos es pseudopolítica, pseudoeconomía, que es ETA y Chavista y punto. Pero no nos confundas con tu moralina científica.

  7. Argentino dice:

    Increíble, me ha gustado mucho tu punto de vista, espero seguir leyendo sobre este tipo de temas. En hora buena che!

  8. Qué buen argumento, en la actualidad la medicina tradicional es la más importante, regresar a lo básico.

Dejar un comentario