Menstruación y Cáncer: La fórmula de los 28 días y las 400 reglas

Cuando la gente dice que no se puede confiar en las mujeres porque tienen la regla cada mes, mi respuesta es que los hombres tienen la regla cada día, así que solo se les debería permitir negociar tratados por la tarde – noche” – June Reinisch

mujer con flores rojas

Esa compañera mensual de las mujeres

La cita de esta artículo es literalmente cierta. Los hombres tenemos un ciclo hormonal diario relacionado con la testosterona, que también nos afecta, pero eso será motivo de otro artículo. Hoy voy a hablaros del ciclo hormonal más conocido por todos: la menstruación.

Cada 28 días muchas de las lectoras de 1C11 tienen la regla. Es algo que les ha venido ocurriendo más o menos desde los 14, 15 o 16 años. Es uno de los procesos del cuerpo humano más fascinantes.

La menstruación es un fascinante baile de varias hormonas: estrógenos, progesterona, LH, FSH. El resultado final es que el aparato reproductor femenino, así como los pechos sufren cambios que preparan a la mujer ante un posible embarazo. Si este no llega, toda esta preparación se derrumba (casi literalmente), la mujer sangra y el ciclo empieza de nuevo (foto del proceso). ¿Tenéis una idea de cuántas menstruaciones tiene una mujer a lo largo de su vida? 50 (años de la menopausia) – 14 (años primera menstruación) = 36 x 365 (días/año) = 13140/28 (ciclo regla) =470 reglas potenciales. La realidad es que en los países occidentales (u occidentalizados en cuanto a costumbres y/o nutrición) la media suele ser de unas 400. En teoría esto sería lo normal.

No lo es en absoluto.

Durante millones de años las mujeres han tenido un máximo de unas 200 menstruaciones en total durante toda su vida. ¿Cómo es posible? Por los embarazos. Lo que viene a continuación puede parecer polémico para muchas de vosotras, pero os pido que antes de juzgar el resto del post, leáis hasta al final la argumentación.

En poblaciones indígenas o ancestrales se ha visto que lo habitual es que las mujeres tengan varios hijos durante su vida. Por supuesto, la edad a la que tenían el primer hijo era mucho menor que la actual, aunque también es cierto que la primera regla les llegaba de media más tarde que ahora (volveremos sobre esto luego).

Se estima que la diferencia “evolutiva” lógica entre los hermanos es de unos 5 a 7 años. ¿Por qué? Porque cuando éramos cazadores y recolectores nos movíamos más, éramos nómadas o seminómadas. No fue hasta la aparición de la agricultura hace 10000 años que nos fuimos asentando (literalmente también). En las condiciones nómadas tener hijos pequeños muy seguidos era un serio problema y un estorbo para el grupo. Con un hijo se puede cargar cómodamente en una “mochila”, pero con dos o más las cosas se complican. Por ese motivo, las madres daban el pecho a los niños hasta bien mayores (puede que hasta los 5 años) usando este destete tardío como un método anticonceptivo. A los 5 años un niño ya es capaz de recorrer distancias considerables y seguir el ritmo de los adultos. ¿Qué consecuencia indirecta tenía esta forma de vida en las menstruaciones de las mujeres? Que tenían muchas menos menstruaciones a lo largo de su vida, alrededor de 200 o menos. Es decir, evolutivamente lo normal para las mujeres no era tener una regla cada 28 días como si fueran relojes, sino pasar por temporadas bastante largas sin menstruación, y periodos cortos de regla. La aleatoriedad otra vez.

Vale, teníamos menos reglas ¿y qué? Volvamos a las hormonas. La progesterona (pro=promueve gester = gestación) que promueve la gestación, es una hormona que hace dividirse a las células. Las paredes del útero aumentan (se dividen más células). ¿Qué es un cáncer? Una división incontrolada de células. Sin alarmismos. El ciclo menstrual está muy controlado y NO es un cáncer, pero tiene factores comunes: división celular. No sería descabellado pensar que un número elevado de reglas pudiera tener correlación con una mayor incidencia de cáncer en las mujeres. Al fin y al cabo, después de tantos ciclos, alguna de esas divisiones controladas puede ir mal, algo puede mutar o hacer que muten y eso se descontrole. También es posible que una de esas hormonas implicadas, igual que hace dividirse a células sanas, influya o haga dividirse a células cancerígenas. En general, cualquier alimento, sustancia o circunstancia que promueva la división celular, debería ponernos en alerta.

Pero volvamos a los hechos y a más concretamente a la fecha de la primera menstruación.

Tras la bomba de Hiroshima las mujeres japonesas de esa ciudad tenían una incidencia de cáncer menos que las americanas. ¿Cómo? ¿Y la radioactividad? Eso mismo extrañó mucho a la Dra. Strassmann. Lo que observó fue chocante. Las mujeres japonesas tenían la primera menstruación mucho más tarde (a los 16 más o menos) que las americanas (a los 14). ¿Podrían esos dos años de diferencia (unas 26 menstruaciones menos) estar relacionadas? Probablemente, porque cuando una niña japonesa iba a USA su primera menstruación también se adelantaba y los incidencias de cáncer eran similares. ¿Cuál era la diferencia? La dieta. Las mujeres japonesas como consecuencia de las privaciones de la guerra, habían tenido una peor alimentación. Además, como comenté en el artículo del acné, una de las consecuencias indirectas que tienen las dietas altas en hidratos refinados procedentes de cereales es que la madurez sexual se adelanta. Es decir, las mujeres tienen la primera regla antes, y el primer y muchas veces único hijo, más tarde. El resultado son las 400 menstruaciones que, evolutivamente hablando, podrían ser demasiadas para un cuerpo femenino que estaba adaptado a tener unas 100.

El hecho es que se ha demostrado que las mujeres con menor número de reglas tienen un menor riesgo de padecer cáncer (enlace). En particular, cada vez que una mujer queda embarazada y cria a un hijo, su riesgo de padecer cáncer de ovario cae un 10%.

Como yo, también estarás pensando ¿la solución es volver a tener 5 hijos? Obviamente no. Pero lo que ahora todas las mujeres y hombres perciben como normal, tener la regla todos los meses, no lo es, y en vista de los riesgos no está de más buscar soluciones. La más evidente es la píldora.

Una de las cosas más chocantes que descubrí al leer el artículo que ha inspirado este post (El Error de John Rock), es que el creador de la píldora anticonceptiva era católico practicante. En realidad el buscaba un método compatible con le método Ogino y por tanto, necesitaba de esa regularidad. Aunque en un principio la iglesia veía con buenos ojos su uso y estuvo a punto de aceptar la píldora, finalmente la rechazó. Esto hizo que John Rock se desengañara hasta el punto de abandonar sus creencias. Por cierto, que la idea de tomar la píldora y parar unos días para “que venga la regla” es consecuencia directa de esta búsqueda de la regularidad, y no tiene base científica. Se pensaba que el hecho de no tener la regla podía afectar psicológicamente a las mujeres. Es chocante que durante tantos años muchas mujeres que toman la píldora se les haya hecho pasar por el innecesario periodo “regla” cuando están tomando las píldora. Yo estoy por conocer a una mujer que se alegre de tener la regla 😉

La píldora funciona engañando al organismo haciéndole creer que está embarazado cuando no es así. En las primeras versiones de la píldora allá por los 70, se produjeron efectos secundarios negativos, principalmente porque la cantidad de hormonas era exesiva. Eso creó a la píldora muy mala prensa que ha arrastrado desde entonces. Hoy en día los efectos son mucho menores, pero también existen. 

¿Puede prevenir la píldora el cáncer?
Sí y no. Parece que al reducir el número de reglas, y limitar el crecimiento del endometrio (paredes del útero) tiene un efecto positivo sobre la prevención del cáncer de ovarios y útero. Sin embargo también promueve la proliferanción celular en los pechos (mal asunto), por lo que el efecto final sería positivo en un caso y negativo en otro. 

Las investigaciones más recientes se están dirigiendo no tanto hacia más hormonas, sino a cortocircuitar los mecanismos por los que la pituitaria pone en marcha los ciclos menstruales (similares a los que se activan en la menopausia). Los primeros ensayos parecen prometedores sobre todo para prevenir el cáncer de mama. El problema es que la menopausia también tiene problemas de pérdida de masa ósea o de corazón, por lo que encontrar la dosis justo no será fácil.

Cómo veis la situación es compleja. Además del difícil control del baile hormonal,  por un lado tenemos un estilo de vida que no podemos cambiar pero que nos puede provocar problemas, y por otro un organismo que no está adaptado a ese estilo de vida. Conciliar ambos es cuestión de buscar un equilibrio entre lo natural y lo artificial. Es cierto que la píldora o cualquier otro sistema son artificiales, pero también es artificial tener “solo” un hijo y hacerlo a los 30. Tenemos la salud, pero también tenemos el desarrollo personal, profesional y humano, y el enorme talento que mujeres emprendedoras como éstas, y como vosotras que tenéis que aportar. La solución no es volver las cuevas y tener 5 hijos, pero de algún modo habrá que buscar un equilibrio.

Es posible que muchas de vosotras estaréis pensando, ¿y ahora qué hago? No lo sé, no soy médico, pero creo que es importante que se disponga de esta información para poder tomar mejores decisiones o decisiones mejor informadas. Al menos espero que sí que os haya hecho replantearos la creencia común de que tener la regla todos los meses de tu vida, cada 28 días para un total de unas 400 reglas, es decir, una regla regular, es en cierta medida también algo “antinatural”, si miramos en nuestro pasado evolutivo. Supongo que poco a poco irán apareciendo alternativas, no ya solo desde el punto de vista exclusivo de la contracepción, sino también de la salud, que sean más saludables. Algo que nos ayude a recobrar ritmos ancestrales Lo único que os puedo decir es que yo quiero un mundo libre lleno de mujeres inteligentes, trabajadoras y por supuesto lo más sanas posibles. 

Seguro que muchas de vuestras madres, hermanas, amigas, compañeras, hijas, vecinas, etc… no saben nada de esto. Compártelo, envíaselo o imprímeselo. También me interesan mucho vuestros comentarios relacionados con la regla y/o vuestras experiencias con la píldora.

PD.: En breves fechas espero el nacimiento de mi segunda hija: Noa. Este post va dedicado a las mujeres de mi vida: Marta, Aitana y Noa.

11 comentarios para “Menstruación y Cáncer: La fórmula de los 28 días y las 400 reglas”

  1. Milena_rio dice:

    Me ha gustado mucho el artículo.
    Me ha parecido una muy interesante revelación.
    Existen ahora otros métodos anticonceptivos casi inocuos. Yo utilizo un anillo vaginal que no molesta en absoluto. Eso si, deberían bajar los precios un poco. Que somos mileuristas, jopé!

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: “Cuando la gente dice que no se puede confiar en las mujeres porque tienen la regla cada mes, mi respuesta es que los hombres tienen la regla cada día, así que solo se les debería permitir negociar tratados por la tarde ……

  3. Marta dice:

    Muy bueno el artículo, me ha gustado mucho.
    Y gracias por la dedicatoria

  4. Marta dice:

    Muy bueno el artículo, me ha gustado mucho.
    Y gracias por la dedicatoria

  5. Gracias por la información Milena.

  6. Gracias por la información Milena.

  7. […] Menstruación y Cáncer en Mujeres http://www.uncafelitoalasonce.com/menstruacion-y-cancer/  por sergiocia hace 3 segundos […]

  8. Nanofer123 dice:

    que cosas!

  9. gala dice:

    Álvaro, qué ha sido de ti? ya no te pasas nunca por jyb, las malas lenguas dicen que te has muerto por comer vísceras!

    Se te hecha de menos, gracias a ti descubrí el queso crudo de oveja!

    Saludos!

  10. Tania dice:

    ¡Qué bueno! Buscando en google por qué se está adelantando la primera regla de las mujeres en Occidente he llegado hasta este blog. ¡Yo también he escrito sobre esto! Espero que te resulte interesante. Un saludo,

    Tania

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