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Es posible que hayas escuchado alguna vez que en España hay un grave problema de desertificación. Lo que ya no es tan probable que hayas escuchado es que en Islandia, tengan el mismo problema. Islandia es un país, situado mucho más al norte que el nuestro, y con un nivel de precipitaciones muy superior al nuestro. Sin embargo, dos factores hicieron que los abundantes bosques que allí había desaparecieran y dieran paso un unos desiertos verdes que actualmente cubren gran parte del interior del país. El pastoreo indiscrimidado, y la tala de bosques para madera y ganado. El hecho es que una vez que los bosques desaparecen, el suelo sobre el que crecen se deteriora a ritmos muy rápidos, y lo que es peor, no hay forma de recuperarlos. Las lluvias y vientos, impiden que las semillas arraiguen y con ello se hace imposible que los bosques se puedan regenerar.
En España tuvimos el mismo problema en el pasado, el pastoreo (España fue el primer productor mundial de lana durante la edad media) y la tala de árboles (la inefable armada invencible entre otras causas). Hoy en día, los bosques están protegidos por las leyes, y ya no tenemos un problema tan grave de sobrepastoreo. El problema hoy en día es el turismo, y el tremendo impacto en cuanto a recursos que implica. Una ciudad como Benidorm, es un auténtico sumidero de recursos naturales, no solo por la gente que se agolpa allí en verano, sino por todo lo que ha conllevado la construcción y mantenimiento de todos los rascacielos. Si a esto le unimos infraestructuras, campos de golf, etc… nos podemos hacer una idea del problema.
Se dice que el agua en España es escasa. No es cierto. Lo que si es cierto es que su gestión es penosa. Hace bien poco, la Unión Europea expedientó a nuestro país por la escandalosa situación de las Tablas de Daimiel. El problema allí no era la falta de agua. Los acuíferos que daban de beber a las tablas eran grandes. Hace años visité las Tablas, durante el trayecto aparecían carteles de poceros ofreciendo sus servcios. Supongo que de forma totalmente ilegal, claro. Nadie hizo nada. Cada vez que se construye una carretera, una urbanización, en definitiva cada vez que se impide que el agua de lluvia se filtre en el subsuelo, se impide que los acuíferos se recarguen. Hace más de 10 años un profesor nos dijo en clase “las tablas ya están muertas”. La realidad le dió la razón.
Hay una diferencia abismal entre Islandia y España. Ellos saben que tienen un problema y ya están tomando soluciones. Nosotros ni siquiera somos conscientes del problema. Allí, están tratando de regenerar el suelo, y hay un acuerdo nacional para que se haga durante muchos años. Aquí ni siquiera somos conscientes del problema. Allí, en 100 ó 200 años los tataranietos de los que hoy siembran los bosques, podrán mirar atrás y sentirse orgullosos de sus ancestros. Aquí ni siquiera somos conscientes del problema.
Os dejo con el vídeo y lo comentamos. Es de una hora, pero tenéis todo el finde para verlo
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