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“Las oportunidades para encontrar poderes escondidos dentro de nosotros aparecen cuando la vida nos enfrenta a los mayores retos” Joseph Campbell (Escritor Americano, Editor, Filósofo y Profesor, 1904-1987)

PulveriZe!En muchas ocasiones somos prisioneros de nuestros propios miedos. Todos tenemos miedo a algo, y el miedo es algo fundamental para la supervivencia. El problema con el miedo o los miedos es que nos impiden, en muchos casos, crecer como personas. Nos limitan, nos hacen vagos. Nos resistimos a salir de nuestra burbuja de seguridad, de ese sitio donde sabemos por experiencia que no nos va a pasar nada y que estaremos cómodos. Sin embargo, las ventajas de enfrentarnos a nuestros propios miedos, supera con creces el mero hecho de conseguir el objetivo. La verdadera ganancia se toma en forma de autoconfianza.Veamos cómo.

Si queremos ganar autoconfianza, hemos de enfrentarnos a situaciones incómodas, a situaciones en las que nunca nos hayamos visto antes, o situaciones en las que en el pasado hayamos fracasado o nos hayamos sentido mal. El gran fracaso no se produce porque no lo hayamos conseguido una vez. El gran fracaso se produce porque no lo hemos vuelto a intentar. Nos hemos vuelto cómodos. Sin embargo, a la larga, esto no hace más que provocarnos estrés, ansiedad e inseguridad. Podemos tener la falsa sensación de comodidad durante un tiempo, pero tarde o temprano nusetros miedos nos perseguirán.

Te propongo una forma de ganar autoestima y luchar contra tus propios miedos. Por supuesto, las situaciones que propongo son muy particulares, y cada uno de nosotros debería encontrar sus propios fantasmas. Lo que es seguro es que estas 5 situaciones que os propongo son incómodas, y una vez planteadas nos ayudarán a retos mayores.

  1. Pide un aumento de suelo. Sé que en un artículo anterior hablé de no pedir un aumento de sueldo, pero lo que pretendo aquí es que nos efrentemos a una situación incómoda. Es increíble la cantidad de personas que cambian de trabajo porque tienen miedo de pedir lo que consideran justo. En general, siempre estaremos peor pagados de lo merecemos. De hecho, parece que la única forma factible de aumentar el salario es cambiar de trabajo. Ahora bien, ¿has pedido alguna vez un aumento de sueldo? No estoy hablando de ir al jefe diciendo que te has recibido una oferta y que si no hay contraoferta te irás. Estoy hablando de ir ya mismo a pedir lo que crees que es tuyo y te pertenece.
  2. Pide un cambio de tareas o actividades en el trabajo. ¿estas harto o harta de hacer siempre lo mismo en el trabajo? ¿Por qué no lo planteas abiertamente a tus jefes? Muchas veces, de nuevo, la única salida es el cambio de trabajo. El problema es que puedes estar perfectamente a gusto en el actual. Te gusta el ambiente, los compañeros, pero estas hasta el gorro de hacer lo que haces. ¿Por qué no lo planteas?
  3. Pide un descuento o una rebaja en alguna tienda. El pasado Halloween (fotos) mi mujer y yo fuimos a comprar disfraces. A ella le gustó uno, del que solo quedaba un modelo en exposición. Yo nunca he regateado en mi vida, simplemente por el hecho de que me daba corte. Pues bien, dije, “puesto que es el de exposición ¿nos haréis una rebaja no?” El vestido salió un 15% más barato. Si nunca lo has hecho antes, te reto a que hagas algo similar. Te sorprenderán los resultados.
  4. Renegocia tus condiciones del móvil, internet, seguros o televisión. En casi todos los casos lograrás rebajas en las facturas. Basta con decir que llevas mucho tiempo de cliente, que has visto ofertas a las que no puedes acceder por estar ya en la propia compañía, o que has visto ofertas de la competencia más interesantes. Lo importante, como digo, no es el descuento que te hagan, sino hacer algo incómodo.
  5. Dile a una persona de tu entorno las cosas que te molestan. Compañeros, jefes, amigos, familia, y por supuesto pareja. ¿Cuánto tiempo llevas tragando con cosas que te molestan? ¿por qué? Decirlo no es malo. Lo que es malo es que lo guardes siempre, se vaya acumulando y explote cuando menos lo esperas, o menos te interese. No tiene sentido, que por miedo a la reacción del otro, no le expreses, de forma tranquila, que cierta actitud te molesta.
  6. Mira a los ojos. Es muy probable que no seamos conscientes de lo poco que miramos a los ojos a las personas. Sobre todo si no son tu círculo más íntimo. El motivo, puede ser una situación violenta, para ambos. Sin embargo, mirar a los ojos, puede ser una forma muy efectiva de ganar confianza. Un truco: céntrate en uno de los dos ojos.
  7. Hablar en público. Si has hablado alguna vez delante de más de 10 personas, sabrás perfectamente a lo que me refiero. Mucha gente huye de ciertas actividades porque tiene miedo a hablar en público, y esto se convierte en un lastre en su carrera profesional. El primer paso, hablar en voz alta ante un espejo y grabarse en vídeo.
  8. Di no a una tarea en el trabajo. No pasa nada por decir que no alguna vez. Un simple, mira “estoy hasta arriba de trabajo y no puedo hacerme cargo de esto ahora”, o “ahora mismo, no me veo capacitado para hacer lo que me pides”. Tus jefes y compañeros, tienen que saber que tienes límites, que hay cosas que no quieres, no sabes o no debes hacer y eres tú el responsable de que lo sepan. La mayoría de nosotros pecamos de voluntarismo y querer quedar bien. Un buen NO, justificado nos hará quedar mucho mejor a la larga, que un quiero y no puedo.

Como comentaba al principio, no luchar contra los miedos, lejos de reducir el estrés a la larga, lo acentúa. Enfrentándonos a estas u otras situaciones parecidas iremos ganando autoconfianza. Y la autoconfianaza es un gran combustible para retos mayores. Por supuesto, hay muchas otras situaciones incómodas, volar, nadar, a estar solo, a las multitudes, a la enfermedad, ¿cuáles son las vuestras? ¿a cuáles os habéis enfrentado ya y cuales lleváis demasiado tiempo evitando? En mi caso, de las 8 anteriores, aún soy culpable de la 1, de la 5 y de la 8, pero poco a poco… poco a poco…

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