Si la crítica ha sido útil, tanto para nuestra forma de ser, como para nuestro trabajo, hay que dejarla madurar. Es un proceso lento y costoso, porque reconocer los fallos cuesta mucho si son propios. Si es sobre el trabajo, lo mejor que podemos hacer es revisar lo que hemos hecho mal, y definir unos pasos para que no vuelva a suceder lo mismo, o corregir el error. También puede ocurrir que tengamos que disculparnos, hacerlo nos liberará.
Encontrar trabajo hoy en día es una tarea muy complicada. Podemos hacer todas estas cosas y aun así, no lograrlo, pero no nos podemos quejarnos sin pasar a la acción. Hay muchas cosas que están en nuestras manos que pueden marcar la diferencia y precisamente los que todavía tenemos empleo, podemos ver las cosas con otra perspectiva y ayudar mucho a una persona en paro.
En general, la mayoría de las ocasiones en que nos quejamos de ellos, creo que tienen más que ver con nuestra propia actitud que con la suya. Sí, es cierto que a veces nos las lían bien, pero no es menos cierto que teniendo en cuenta que están en pleno proceso de hacerse personas, estas situaciones no son para tanto y que somos más nosotros, los que con nuestra actitud, las convertimos en peores de lo que son en realidad. Veamos algunos de estos errores comunes.
Desde luego, esto no es algo que se puede lograr de forma inmediata, pero sí que debería ir formando, poco a poco, de la cultura de las empresas. Mi impresión es que la pérdida de productividad y capacidad de mejora por la falta de sinceridad, es un capital personal y social, que no nos podemos permitir perder.
Sin embargo, cuando esa personita está entre nosotros, lo que nos pide el cuerpo es cuidarla, abrazarla, mimarla… Y es ahí donde vienen los problemas porque nos olvidamos del otro. Nos olvidamos de esa persona que antes nos ocupaba todo el cariño. No es cuestión de falta de amor, es más cuestión de falta de tiempo. Pero todo se puede si somos conscientes. Aquí os dejo algunas ideas.
No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevamos, es porque como no nos atrevemos se vuelven difíciles – Séneca La zona de comfort. Ese lugar en el que nos sentimos a gusto, ese lugar que nos da paz, ese lugar que nos permite ser nosotros mismos, ese lugar cálido en el que [...]

