Allí estaba. Mirando con ansiedad hacia la mesa. La bolita no terminada de caer. Llevaba dando vueltas una eternidad. Empezaba a rebotar, ya se acercaba el final. 19, 19, 19. Era casi imposible, no podía ser. Todo se empezaba a poner borroso, notaba en los ojos una sensación extraña, el pulso se relajaba demasiado. Luego todo negro. Cuando despertó, 5 personas de su familia le rodeaban y su hijo le daba palmadas en la cara.
La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa. Jorge Luis Borges, escritor argentino. Aunque parezca lo contrario el artículo de hoy no contradice la cita. Es posible que muchos de vosotros [...]
Sin embargo, cuando esa personita está entre nosotros, lo que nos pide el cuerpo es cuidarla, abrazarla, mimarla… Y es ahí donde vienen los problemas porque nos olvidamos del otro. Nos olvidamos de esa persona que antes nos ocupaba todo el cariño. No es cuestión de falta de amor, es más cuestión de falta de tiempo. Pero todo se puede si somos conscientes. Aquí os dejo algunas ideas.
As of January 1st 2012 “Un Cafelito a las Once” will be published entirely in English. It has been a difficult decision to take, believe me. I know that most of my readers are from Spanish speaking countries. However, the growth of this blog seems to have reached a limit. It’s time now to move [...]
Es decir, a medida que nos alejamos del contacto con la naturaleza, no solo dejamos de lado las experiencias placenteras que esto nos provoca, sino que además perdemos la sensación de necesidad de protegerla. No se puede proteger lo que no se conoce o lo que no se aprecia. Mientras siga la tendencia actual a vivir en grandes ciudades, veremos a la naturaleza cada vez más como una carga, algo que hay que “proteger” en vez de algo que nos protege a nosotros, y que nosotros necesitamos más, no ya desde un punto de vista económico como demuestra la ecología, sino también desde un punto de vista psicológico y emocional que quizá no tengamos tan en cuenta.
La idea de llamar a este blog Un Cafelito a las Once tiene su origen en esas conversaciones, a veces triviales y otras veces tan profundas, que se producen en muchas empresas, y que casi siempre van acompañadas de ese “sabroso” café de máquina. Tengo la impresión de que si no fuera por esas charlas, que nos ayudan a olvidar el café, sería imposible tomárselo. En definitiva que hoy quiero rendir un homenaje a ese número. Al 11.

