Y esto nos lleva a la situación actual. Pensar en retrasar la edad de jubilación sin tener en cuenta este efecto no es más que una maniobra cortoplacista para calmar a algunos inversores (también cortoplacistas). Por desgracia, como todo nuestro sistema está fuera de nuestro control, sería imposible afirmar esto sin que se produjera un éxodo masivo de capitales. Pero en esas estamos. Eso sí, espero que este artículo os sirva para reflexionar desde otro punto de vista, cuando alrededor de ese cafelito en la oficina aparezca el tema de las pensiones, y alguien apunte como “inevitable” retrasar la edad de jubilación. Como bien apunta uno de los lectores del cafelito, lo de la pensiones es un debate sin debatir.
Lo que es más importante, las conexiones conscientes pueden establecerse en base a hechos, opiniones avanzadas y algo de planificación previa. Una lista de la compra bien preparada, por ejemplo, está llena de conexiones conscientes – el conocimiento de los artículos que realmente necesitamos, el conocimiento de las ofertas, el conocimiento de la calidad del producto, etc.
Es justo ahí, en la economía, donde Taleb se muestra más crítico y más irónico. Su argumento es sencillo, los modelos probabilisticos matemáticos de la economía y muchos de los economistas “nobeles” más influyentes no sirven. Su argumento es poderoso. La economía, es una actividad que se rige por las leyes del caos (pequeñas variaciones producen enormes impactos) y sobre la que es imposible, conocer todas las variables. Entra por tanto en el territorio de Extremistán. A lo sumo, lo que podemos hacer es blindarnos contra los riesgos ocultos de la economía y para ello toma como modelo a la naturaleza.
Incrementar los impuestos no es una política que no tenga coste, todo tributo produce efectos económicos que afectan al crecimiento, al ahorro, al empleo…pero tan grave como los efectos adversos, es la inseguridad jurídica que se genera al no concretar de una forma efectiva como se va a articular esta subida impositiva. Una política fiscal eficiente y efectiva, incentivar la estabilidad de las variables macroeconómicas y no desorientar a los contribuyentes.
Los consejos que os voy a plantear hoy os pueden parecer chocantes o inesperados, pero bien llevados nos pueden ofrecer bastantes beneficios. Una nota previa, ni soy experto en finanzas ni lo quiero ser, simplemente quiero compartir con vosotros una información que creo nos puede ayudar a todos a mejorar nuestro presente y sobre todo el futuro. Por desgracia, algo tan importante como la economía siempre se trata como algo oscuro y alejado del día a día. Las finanzas personales son sumas, restas y hábitos. Nada más. No hace falta leerse muchos libros ni usar terminología extraña.
Nunca he sido un mago de las finanzas. Me interesa la economía pero desde la barrera. La macroeconomía, las grades cifras, la inflación, el paro, el IPC. Sin embargo, he sido (y de momento soy) un pésimo administrador de mis propias finanzas personales. No porque sea un manirroto, sino porque en general no sé dónde va mi dinero. Varias veces he tratado de anotar todos mis gastos, he usado desde el Microsoft Money hasta diversas aplicaciones web tipo Mint (¿conocéis algo parecido en español?). Siempre me he cansado. No soy capaz de anotar y registrar todo lo que hago. Creo que es algo en lo que falla la mayoría de nosotros. Simplemente es muy difícil y tenemos cosas más importantes (aparentemente) por las que ocuparnos. Además, a nadie nos gusta que nos saquen los colores con los gastos.

