5 errores comunes que cometemos con nuestros hijos

La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolleMaria Montessori 1870-1952. Educadora y médica italiana

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Hay veces en las que nos equivocamos con nuestros hijos

En el post de hoy quiero comentar con vosotros, algunos de los errores más comunes que cometemos con nuestros hijos.

En general, la mayoría de las ocasiones en que nos quejamos de ellos, creo que tienen más que ver con nuestra propia actitud que con la suya. Sí, es cierto que a veces nos las lían bien, pero no es menos cierto que teniendo en cuenta que están en pleno proceso de hacerse personas, estas situaciones no son para tanto y que somos más nosotros, los que con nuestra actitud, las convertimos en peores de lo que son en realidad. Veamos algunos de estos errores comunes.

1. Abuso de autoridad

Creo que es el error más común. Muchas de las situaciones que se nos plantean con nuestros hijos, las resolvemos apoyándonos injustamente en la posición de autoridad que mantenemos. No nos confundamos, si un niño pone en peligro su vida por algún motivo (cruzar sin mirar, hacer algo peligroso, etc…), nuestra posición de autoridad es imprescindible. En estos casos, un grito o una actuación contundente, puede ser vital para evitar el peligro. Pero no me estoy refiriendo a esto.

Me refiero a las numerosas ocasiones en la que estamos negociando algo con nuestros hijos, y zanjamos el asunto con un porque yo lo digo, o porque soy tu padre, sin más. Simplemente, nos aprovechamos de nuestra autoridad para llevar la razón. En ocasiones, no lo hacemos porque sea lo mejor para ellos, sino porque es lo más cómodo para nosotros. Como el tema absurdo de aplicar técnicas para que duerman solos y ver la tele tranquilos…

2. No respetar sus ritmos

Es imposible que un niño tenga la percepción del tiempo que tenemos nosotros. Simplemente  no puede. No tiene tan claro qué es el futuro, y tampoco es capaz de extrapolar lo que está haciendo en un momento dado, con las consecuencias que esa acción puede tener el futuro.

Es normal que nosotros tengamos prisas. Tenemos citas, compromisos, horarios, reuniones… Pero para ellos todo es presente. Todo es ahora. Para nosotros todo es futuro. Es lo que tenemos que hacer, o que vamos a hacer. Para ellos lo importante es lo que están haciendo ahora. Esta situación produce numerosos choques.

Es una situación difícil de manejar. Al fin y al cabo, tienen que entrar al cole a una hora, y nosotros a trabajar a otra y no depende de nosotros. Ahí no hay mucho que hacer. Pero sí que podemos y debemos ser pacientes cuando podemos. Cuando no hay prisas, ¿para qué metérselas? Sí, nos pone de los nervios que no hagan las cosas más rápido, pero ¿qué derecho tenemos a criticarlo? ¡Están aprendiendo y todo se aprende poco a poco y despacio!

3. Pagar nuestro estrés con ellos

Es, quizá, la más injusta de las situaciones. La fuerza de voluntad y la energía tienen un límite, y cuando llegamos a casa, después de un día complicado en el trabajo, están bajo mínimos. Es en ese momento, cuando más tareas quedan por hacer, cuando más quieren nuestra atención, cuando menos ganas y energía tenemos para ofrecer. La tensión está servida.

Queremos que se bañen, se pongan a cenar, hagan los deberes, etc… y puede que ellos también estén agotados. Nos hacen alguna pequeña trastada, o simplemente, se niegan a obedecer. Nos saca de quicio y les empezamos a gritar, o a abusar de nuestra autoridad. En realidad, y lo sabemos, lo estamos pagando con ellos. Es nuestro propio estrés el que se está manifestando. Y lo pagamos con ellos.

Lo mejor que puedes hacer en estos casos es pedirles perdón. Lo agradecerán y sabrán que sus padres, cuando se equivocan, rectifican.

4. Poco reconocimiento de aciertos, mucho énfasis en sus fracasos

Es muy sencillo que nos vayamos hacia la reprimenda y muy complicado que reconozcamos sus éxitos. Parece ser que nuestro cerebro es mucho más sensible a los comentarios negativos que a los positivos y que son necesarios 5 comentarios positivos para contrarrestar uno positivo.

El problema con las acciones positivas (lavarse lo dientes) o negativas (tirar la comida) es que somos también muy malos a la hora de reconocer las primeras, y muy buenos con las segundas. Hay un doble sesgo peligroso aquí.

¿Cuántas acciones buenas hacen los niños al día que pasan desapercibidas? Yo diría que la mayoría, la gran mayoría. Piensa, por ejemplo, en todo el tiempo que pasan en el colegio sin que les veas, portándose bien, haciendo caso a su profe, siendo buenos compañeros… Sin embargo, no podemos estar todo el día diciendo lo bien que has comido, cenado, desayunado, hecho los deberes, etc… porque son tantas las ocasiones, que lo tomamos como rutina. Y es precisamente esa rutina normal, lo que maximiza las ocasiones en las que, cuando no cumplen con ella, ponemos el grito en el cielo.

5. Sobreprotección

Es casi inevitable. Nuestra responsabilidad hacia su salud y bienestar es tal que no queremos que se exponga a casi ningún riesgo. Pero precisamente, enseñarles a manejar el riesgo es algo que también tienen que aprender y para ello, de forma similar a las vacunas, deben exponerse a él. Saber cuándo una situación es peligrosa y tener los mecanismos mentales que la reconozcan y que reaccionen ante ella.

Hay momentos para todo. La primera vez que coman algo sólido, no les quitarás ojo, pero seguro que te sorprenderá lo bien que se apañan. Y sí, es posible que se atraganten, pero ahí estarás tu para hacer la maniobra de Heimlich. Hace tiempo mi hija mayor de 5 años, quería ir sola a casa. Estábamos cerca, pero tenía que cruzar varias calles grandes. La dejamos, pero lo que hicimos fue seguirla a cierta distancia. No hubiéramos podido evitar nada, pero sí que pudimos comprobar que reaccionaba muy bien. Ahora va a por el pan sola. No hay vida sin riesgo, y estamos ahí para proteger a nuestros hijos, pero también para enseñarles a ser libres.

Conclusión

Por supuesto, hay muchas cosas que hacemos bien como padres. Como oí a un cómico una vez sobre si se consideraba buen padre, “pues el niño sigue vivo, así que debo serlo…” :D Bromas aparte, una de las cosas más grandes que tienen los niños, es que nos hacen sacar toda la ternura y el cariño que llevamos dentro. Están “diseñados” para ser queridos, para darles besos, cosquillas, achucharles, etc… y eso es algo que nos sale tan natural que no debemos dejar que pase desapercibido. Lo mejor de ser padre o madre, en mi opinión, es esto, que los quieres con locura. Punto.

Por cierto, ¿qué otros errores comunes creéis que cometemos con nuestros hijos?

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11 comentarios para “5 errores comunes que cometemos con nuestros hijos”

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. Elena dice:

    Hola Aitor. Me ha parecido un artículo muy interesante, pero no estoy del todo de acuerdo en el punto 4. Más que fijarnos en los errores o en los aciertos del niño, yo creo que deberíamos prestar más atención al esfuerzo que hacen por realizarlo bien. Y es que de los errores también se aprende y creo que es esencial para ellos saber que pueden equivocarse que no pasa nada, pero que valoramos su esfuerzo por intentar hacerlo mejor.

    • AitorCalero dice:

      Bueno, en realidad no quería decir que no se tuvieran que equivocar, sino que si lo hacen hay que ponerlo en contexto. Claro está, si les da por explorar tu plato de comida con sus manitas, o su pañal manchado cuando les cambias, están aprendiendo pero… ¡no hay forma de conservar la calma! :D

      • Elena dice:

        ¡Y qué lo digas, ;)

        A lo que me refería es que prefiero "premiar"el esfuerzo, que no el hecho de lo que lo hagan bien. Pero ¡Me las apunto todas!

  3. Jordi dice:

    Como siempre a culpabilizar a los padres.

  4. ¡Por supuesto que me culpabilizo! ¡Y a mucha honra! Reconocer lo que hacemos mal o lo que podemos mejorar es el primer paso para intentar se mejores personas, ¿qué hay de malo en ello?

  5. alma dice:

    me parece correcto lo que ahora podemos leer e instruirnos , pero que hacer cuando lo hemos educado como nos parecia mejor tengo 58 años tuve mis hijos a las 30 y 32 años nadie me enseño a ser padre. que debo hacer ahora?

  6. Yo creo que el mayor error es no pasar el sufucuente tiempo con ellos. Muchos de los problemas que se dan en nuestros hijos se podrían haber evitado o corregido pasando más tiempo con ellos.

    un saludo,

    inma

  7. Anónimo dice:

    chido

  8. Freddy Honorio dice:

    me lleva mucho a reflexión, esta publicación donde me hace sentir el mas y peor de los padres al quererme sacar con riñas a mis niños.

  9. Ana dice:

    Muy buen artículo, yo creo que sí los padres tienden a querer ver en sus hijos lo que ellos quisieran sin respetar su individualidad como seres humanos. Los padres dan la vida pero eso no da el derecho a manipularlos.

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