Tardas en leerlo de 4 a 7 minutos
“Una sociedad en la que las vocaciones y los trabajos estén separados para la mayoría de las personas crea, gradualmente, una economía que está a menudo desprovista de espíritu, una que con llena nuestros bolsillos con frecuencia al coste de vaciar nuestras almas”-Sam Keen (Filósofo americano)

Estábamos los tres en la cafetería de la universidad a punto de rellenar la matrícula para empezar la carrera. Mis dos amigos tenían bastante claro lo que querían hacer. Yo no. Ni idea. En ese momento no sabía qué elegir. La nota de selectividad no había sido mala, pero ese no era el problema. El problema era yo. Elegí matemáticas, porque sí, porque me daba la nota. A los 4 años, me cambié a Biología. ¿Habéis vivido experiencias similares? ¿Habéis tenido momentos en los que no sabíais qué hacer con vuestra vida?
Creo que este es un problema muy común. ¿Alguna vez te has planteado realmente qué quieres hacer en tu vida? Seguro que sí, al menos una vez. Es curioso, parece que la única vez que te planteas esto realmente es en la adolescencia, ya sea para elegir carrera, o trabajo. Y lo más chocante, si lo piensas con perspectiva, es que parece ser una decisión que te marcará toda la vida. Que si se escoje algo entonces, no hay vuelta atrás. Si has decidido ser X, serás X toda la vida. Luego, obviamente, esto no es así. Pero en ese momento, cuando menos sabes del mundo, se nos pide que decidamos como si fuera para el resto de nuestra vida.
Pero la realidad, día a día, nos motiva a buscar otras cosas que aprender, por la que interesarnos. Esto es más acentuado hoy en día, dónde el número de opciones y estímulos para hacer cosas interesantes o distintas es tan abrumador. Es difícil resistirse a la tentación de aprender un nuevo idioma, o saber más acerca de un país, o cómo hacer más deporte. Quizá en otro tiempo, donde la cultura y la información no estaban tan extendidas, no había esta necesidad. Hoy en día creo que es casi inevitable.
¿Cómo separar el grano de la paja y descubrir lo que realmente nos gusta de entre todas estas opciones? Lo primero de todo es dedicar un tiempo a reflexionar. Puedes apuntar en un papel aquellas cosas que te gustaría ser o hacer en la vida. Pero no te plantees esto como algo que solo vayas a hacer una vez, sino como un proceso. Es muy posible que lo que te encantaba hace 6 meses ahora ya no tenga tanto interés, no pasa nada, es normal. También es normal lo contrario, que pasados muchos años te siga gustando lo mismo. Sin embargo, lo importante es replantearse cada cierto tiempo cuáles son nuestros objetivos. Eso sí, céntrate en objetivos realistas, alcanzables, medibles. De poco sirve un “quiero ser rico”. En realidad, los ricos no hacen cosas muy distintas, en esencia, a las que podemos hacer los demás, porque a todos los seres humanos les gustan básicamente las mismas cosas.
Ya tenemos nuestra ruta de la felicidad. Bien pues hay que dar el primer paso, toma el objetivo más fácil y más corto de tiempo, y hazlo mañana mismo no esperes más o perderás el tren. De nada sirven las gráficas, palabras, o leer artículos como este si luego no se pasa a la acción. Actúa y sé feliz.
¿Qué cosas no has hecho aún y te gustaría hacer en tu vida? ¿que te impidió hacerlas? Deja tu opinión en los comentarios.
¿Te ha gustado el artículo? Si es así te agradecería que lo promocionaras usando alguno de los botones de abajo. Muchas gracias.
Otros artículos relacionados:
- Einstein, La relatividad, y cómo nos puede ayudar en la vida
- ¿Toda tu vida depende de un sólo trabajo? Asegura tu futuro buscando formación complementaria
- Qué es lo realmente importante en nuestra vida: 3 preguntas vitales
- Cómo ganar 200€ para tus vacaciones y de paso simplificar tu vida

Trackback: Bitacoras.com