Choque de Trenes: Crecimiento económico Vs Segunda ley de la termodinámica

Crecimiento solo en nombre del crecimiento es la ideología de la célula cancerosa.
Edward Abbey

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Lo del 3% anual se repite tanto, que nunca nos hemos parado a pensar qué implica realmente

Desde hace tiempo, y a raíz de la entrevista que hice a Antonio Turiel, he venido siguiendo la pista a algunos artículos y blogs sobre energía y medio ambiente. Uno de ellos, quizá el que más me ha enganchado de todos, ha sido el reloj llamado Do the Math.

Este blog es mantenido por un científico, en concreto un astrofísico, de la universidad de California, Tom Murphy. En el analiza todos los aspectos relacionados con el consumo de energía de nuestra sociedad, y en cómo podríamos reducir nuestro consumo energético, tratando de conservar un buen nivel de vida. El autor es un auténtico friqui de en las mediciones energéticas. De hecho, tiene toda su casa monitorizada para poder medir exactamente en qué gastan la energía. Además, él mismo se ha construido una instalación de energía solar fotovoltaica casera, que almacena dentro de unas baterías.

Sin embargo, en el artículo de hoy no os quiero hablar específicamente del personaje, sino tratar de traeros un par de artículos que hablan sobre la imposibilidad física real de un crecimiento económico sostenido a un porcentaje del 3%. Este es el porcentaje de crecimiento a partir del que se supone que se creará empleo. Ser conscientes de esta limitación real nos plantea una serie de inconvenientes y de cuestiones que deberíamos abordar en el futuro.

Los artículos originales a los que hago mención son completamente estos dos (Galactic Energy Scale y Can Economic Growth Last?). Básicamente, los dos parten de la misma hipótesis: “el hecho de que nuestro crecimiento, o mejor dicho la forma en la que medimos la actividad económica de cualquier país, está basada en un crecimiento exponencial”. Además, se da el caso de que ninguna sociedad en la historia ha sido capaz de crecer sin que ese crecimiento fuera automáticamente ligado a un mayor consumo de energía. Y aquí, está la madre del cordero.

Malthus, predicciones erróneas y los límites del crecimiento

Una de las críticas más comunes hacia los que piensan que el crecimiento infinito es imposible, es el ejemplo de Malthus. Este clérigo inglés, predijo el colapso de la sociedad asumiendo uno recursos finitos y un crecimiento exponencial de la población. Sus predicciones fallaron estrepitosamente. Principalmente porque asumió que la tecnología presente en su época no iba a mejorar, y que la innovación de la que es capaz el ser humano, no iba a ser capaz de resolver los problemas de superpoblación que se empezaban a vislumbrar en esa época.

La cuestión es,  ¿no estarán ahora los que predicen el mismo tipo de colapso exactamente en la misma situación, en el mismo error?. Es decir, no se estará dejando de tener en cuenta la capacidad de innovación que tiene el ser humano.

Hay que tener en cuenta una cosa. Cuando Malthus hizo estas predicciones, lo que se conoce known unknows (los que sabemos que no conocemos) eran mucho mayores que ahora. El crecimiento en conocimiento científico también ha sido exponencial, y ahora sí que se sabemos medir mucho mejor los límites de nuestra tecnología y materiales.

Los cálculos que nos presentan los dos artículos citados en Do the Math, no dejan lugar a dudas en este sentido. Principalmente, porque hay un aspecto claro que impide este crecimiento del 3% de una forma infinita a lo largo del tiempo. Una ley física universal. Cuando se dice universal parece que se escapa al concepto, pero si decimos que hago es universal es que tiene validez en todo el universo conocido, en toda la galaxia, en todas las circustancias, para siempre, es un principio del que no nos podemos escapar jamás.

Este principio, es la segunda ley de la termodinámica.

Choque de Trenes: crecimiento económico Vs segunda ley de la termodinámica

¿Qué dice esta ley? Lo que dice es que cualquier trabajo genera calor. O mejor dicho, que en cualquier actividad que hagamos parte de la energía que empleamos siempre se nos escapará en forma de calor. Esto es algo que cualquiera de nosotros ha experimentado muchas veces a lo largo de nuestra vida. Las bombilla no sólo produce luz, también genera calor. Los coches no sólo se mueven, también se calientan. Y aquí es donde entra el verdadero límite.

Total de EE.UU. El consumo de energía en todas sus formas desde 1650. La escala vertical es logarítmica, de modo que una curva exponencial resultante de una tasa de crecimiento constante aparece como una línea recta. La línea roja corresponde a una tasa de crecimiento anual del 2,9%. Fuente de datos: EIA
© Do The Math

Puesto que hasta ahora, el crecimiento económico siempre ha ido asociado aún mayor consumo energético, es razonable suponer que esto sea así también en el futuro (ver gráfico de arriba y nota). Al menos, si usamos el concepto de crecimiento económico que se maneja actualmente. En este caso, nos encontramos con un límite físico insuperable, y es el hecho de que la disipación de calor provocada por toda la energía necesaria para sustentar ese crecimiento, llevaría a la tierra a el punto de ebullición del agua en menos de 200 años. Repito,

la disipación de calor provocada por toda la energía necesaria para sustentar ese crecimiento al 3%, llevaría a la tierra a el punto de ebullición del agua en menos de 200 años

Esto es física pura. No hay error, no hay trampa, es la aplicación directa del segundo principio de la termodinámica tendiendo en cuenta la energía necesaria para mantener un crecimiento económico cercano al 3% (asumiendo un cálculo del PIB como el actual).

¿Habéis oído esto alguna vez? Yo jamás, y cuando leí el par de artículos que os he mencionado antes, fui consciente de las implicaciones que esto tenía. En estos artículos, su autor plantea el mejor escenario posible, es decir, que fuéramos capaces de encontrar la última tecnología para la generación de energía, la piedra filosofal, la fusión nuclear.

La fusión nuclear es el proceso por el que el sol genera energía. En este proceso, dos átomos de hidrógeno se juntan para dar lugar a un átomo de helio. El proceso libera una gran cantidad de energía. Si fuéramos capaces de reproducirlo en la Tierra todos nuestros problemas energéticos se habían solucionado de golpe, porque el hidrógeno es el elemento más abundante del universo. Además, daría lugar como residuo a un gas inerte. Cero problemas de contaminación y mucha diversión en forma de globos. Ahora bien, hasta la fecha los físicos han sido incapaces de replicar con éxito y con un rendimiento aceptable el proceso en la tierra. Algunos dicen que es imposible lograrlo.

Pues bien, aún suponiendo que en descubriera la fusión nuclear como fuente de energía, un escenario de un crecimiento económico del 3% anual, haría hervir a la Tierra igualmente. ¿Por qué? Pues porque da igual con qué generemos la energía, que siempre habrá una disipación de calor. Bueno, puedes pensar, pues hacemos un tubo de escape de calor enoooorme, y lo echamos al espacio. ¿Suena bien no? Pues no, porque ¿cuánto calor generaría la máquina encargada de disipar ese calor? Ups.

Problemón ahead al 3% anual

Si esto es así, nos enfrentamos a un dilema de proporciones mayúsculas. O bien modificamos los parámetros por los que medimos el crecimiento (un nuevo PIB)  o bien asumimos que tenemos que vivir en una economía que no crezca nunca o que tienda a decrecer. Ninguno de los dos escenarios es positivo. Aunque hay estudios que pone en duda el concepto de PIB, lo cierto es que el crecimiento económico sí que está asociado a varios indicadores de mejora en la calidad de vida de nuestras sociedades. Si cambiamos la forma de cómo se calcula este índice, los resultados podrían ser diferentes. Por otra parte, si nuestra economía no crece a un 3% anual, estamos hablando de un escenario de estancamiento económico. Todos sabemos que por debajo de un cierto porcentaje la economía, tal y como está planteada, no genera suficientes puestos de trabajo. Por supuesto, una garantía de empleo estatal tampoco sería sostenible si lo que queremos es crecer a ese 3%.

¿Os habéis planteado lo que significa realmente un crecimiento económico del 3% anual? Os pongo un ejemplo. Supongamos que la economía de un país la computamos como 100. 100 sería el PIB del año 0. Si crece al 3%, el siguiente año el PIB será de 103. El año 3 el PIB será del 106,9. El año 4 del 109,3. Es decir, un crecimiento exponencial, que ¡nos llevaría a un PIB de 200 en 24 años! Pensad un momento sobre esto. ¿Pueden todas las economías y todos los países del mundo crecer al 3% a la vez dentro del planeta Tierra?

Pensad que toda la actividad económica y sobre todo financiera, se basa en el simple hecho de que mañana vamos a tener más materiales, recursos, energía, información etc… de los que tenemos en este mismo momento. De otra forma, cuando pidiéramos un crédito, el prestamista se negaría a hacerlo, puesto que si la economía no crece y no se aprecian las monedas, el dinero que nos dejará hoy valdría menos mañana. En ese caso, como es lógico, lo más normal es que optará por gastarlo en bienes físicos. A partir de ahí la economía financiera basada en la deuda colapsaría, y esto nos plantea un escenario absolutamente desconocido en la historia de la humanidad. Desconocido porque hasta la fecha, no habíamos encontrado los límites. Mejor dicho, algunas civilizaciones, como bien cuenta el libro de Jared Diamond “Colapso”, si las encontraron. La cuestión es que nunca ha ocurrido a escala global.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a todo este asunto, y la verdad es que es necesaria una transición y un cambio de paradigma económico para ser físicamente sostenibles. La cuestión será si somos capaces de hacerlo de una forma ordenada, lo que algunos llaman un aterrizaje suave, o si por el contrario, lo que nos vamos a encontrar va a ser un futuro que algunos ya han denominado como la garganta del Olduvai.

Cómo lo veo

Mi impresión es que viviremos una situación en la que irán colapsando sociedades poco a poco, pero de manera más ordenada. Algo parecido a lo que le pasó a Cuba cuando la Unión Soviética colapsó. Ojo, no estoy diciendo que Cuba sea el modelo, sino que es posible que la forma de apañarse que tuvieron, sea similar a como otras sociedades se adapten. Poco a poco, algunos hábitos irán cambiando de forma que derrochemos menos energía en cosas absurdas, como por ejemplo el coche privado.

También intuyo, que será necesario nuevas formas de medir el crecimiento económico, como por ejemplo el Genuine Progress Indicador (Indicador de progreso real), que contabilicen realmente lo que son progresos para la humanidad (salud, educación, vacunas) frente a lo que son retrocesos (guerras, desigualdad, pobreza). Sin embargo, este índice, que podría parecer bueno, tiene muchos matices para que pudiera usarse de forma efectiva. Por ejemplo, una inversión en armamento puede parecer mala, pero si nos protege de una invasión frente a un país beligerante, podría ser muy necesaria para defender nuestra forma de entender la sociedad y nuestra libertad. Ya os digo, que el cómputo no es nada sencillo en cualquier caso.

No hay grandes límites al crecimiento debido a que no hay límites a la inteligencia humana, la imaginación y el asombro. Ronald Reagan

Como hemos visto, Reagan se equivocaba, sí que hay límites, son físicos, reales, medibles y están a la vuelta de la esquina. Pero tenía razón, no hay límites a la inteligencia, asombro e imaginación humanas. Esperemos que nos sirvan para afrontar estos retos.

3 comentarios para “Choque de Trenes: Crecimiento económico Vs Segunda ley de la termodinámica”

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