Bienvenidos a la era de la energía extrema y la minería de riesgo

El hombre no sólo es un problema para sí, sino también para la biosfera en que le ha tocado vivir…” – Ramón Margalef

Panorámica

La minería extrema deja cicatrices difíciles de disimular

Cada vez es mas difícil conseguir energía, al menos en la forma en la que lo veníamos haciendo.

Todo apunta a que nos estamos aproximando a un límite en cuanto al consumo energético y las perspectivas no paracen muy halagüeñas. Hasta aquí nada nuevo.
Hasta tal punto estamos en una situación límite (sin alarmismos, me refiero más al término matemático) que lo que antes eran fuentes de recursos impensables, ahora se están empezando a explotar. Por ejemplo, las denominadas arenas bituminosas (oil sands) de Canadá. Hace años, el proceso de extraer petróleo ahí, era muy muy costoso. Sin embargo ahora, con los precios del crudo en alza, lo que antes era muy caro, ahora empieza a ser rentable. La contrapartida: enormes extensiones de terreno virgen de Canadá están quedando totalmente erosionadas.

Así como la percepción que tenemos de la naturaleza en España tiene que cambiar, nuestra relación con los objetos que nos rodean y la energía que consuminos, también tiene que hacerlo. Pero ¿cómo?

Pero cuando hablamos de crisis energética, parece que solo pensamos en el petróleo. Es una visión muy limitada. Parece que nos estamos acercando a una crisis de recursos de todo tipo. En nuestro día a día, somos muy poco conscientes de lo que cuesta fabricar y lo que supone cada uno de los aparatos que utilizamos. Os recomiendo ver este vídeo de TED en el que un simpático inglés, intenta construir una tostadora desde cero. Y cuando digo desde cero, me refiero a ir a una mina a por cobre para fundirlo, fundir el plástico para el envoltorio, construir los cables, el enchufe…

Casi cualquier cosa que tengas a tu alrededor es mucho más compleja y con muchos más componentes de los puedas imaginar. Y todo eso viene de algún sitio, ¿eres consciente de ello?

Es decir, no solo la energía. ¿Sabes lo que es el coltán? Hay muchos recursos, pequeños e invisibles para nosotros pero cruciales que se están agotando.  Como dice Naomi Klein, estamos entrando en la era de la minería de riesgo y la energía extrema. En los polos ya se están a empezando a explotar las reservas en un entorno extremo, en el que los cambios en sus equilibrio natural pueden provocar verdaderos cisnes negros. Hay una corriente de opinión bastante fuerte que es escéptica respecto al cambio climático. Es comprensible, porque tratar de relacionar el aumento de CO2 con el aumento de las temperaturas mundiales, en un sistema tan complejo con la Tierra, es una tarea complicada y hasta puede que imposible. Pero, ¿qué más da? Esa no es la cuestión ¿De verdad crees que podemos lanzar millones de toneladas de residuos al aire, al agua y a la tierra, día si y día también y que nos salga gratis? ¿Que eso no va a tener un impacto?  En realidad, da igual si el CO2 no produce calentamiento globlal, pero ¿qué mal hace suponer que sí lo provoca? ¿Por qué no jugamos en el lado seguro? ¿Qué nos impide tomar medidas preventivas por si estos científicos tuvieran razón? Da igual que sea verdad o no lo del cambio climatico, pero hay que estar preparados para los cisnes negros. Hay que pensar en las medidas necesarias para afrontar el peor escenario posible, sobre todo si esas medidas tienen como beneficio colateral otras mejoras en la sostenibilidad de nuestro sistema económico. No nos podemos permitir más Prestiges, Aznalcóllares, Exxon Valdez, Chernóbil, BP o similares. En todos esos casos jamás se pensó en el peor escenario posible.

Hay un exceso de confianza en nuestra tecnología y capacidades tecnológicas. Se nos olvida que la tecnología es una extensión de nosotros como seres vivos (la tecnología no falla, somos nosotros sus responsables y nosotros fallamos) y que esa tecnología está en nuestras manos (somo nosotros quienes la usamos). Si en el diseño, creación y operativa de esa tecnología no tenemos incorporados desde el principio los factores de riesgo, es decir, cómo reaccionará ante algo inesperado (qué es lo peor que puede pasar), será imposible que responda bien en esas situaciones.

En el fondo, el ser humano sigue pensando que está aquí para dominar el mundo. Como somos capaces de pensar, e ir a la luna, nos creemos la Especie Elegida. Nada más lejos de la realidad. Como especie somos un accidente evolutivo que durará lo que quiera el Sol o los meteoritos. Ese superego lo impregna todo, empezando por nosotros mismos y terminando en los que mandan. No somos conscientes de la suerte que hemos tenido en la evolución y la suerte que hemos tenido en nuestra propia vida.

Ahora bien, solo nuestra tecnología será capaz de sacarnos de esta.

¿Pero no decías que la tecnología era un problema? No, la tecnología no es nunca un problema. La tecnología es siempre la solución que nosotros diseñamos y creamos para un problema real. Pero si planteamos mal el problema, si no centramos el foco, la solución tecnológica no hará más que agravarlo. Los cambios de actitudes colectivas, a través de la concienciación, no digo que no sean importantes, pero su ritmo es tan lento, que no nos los podemos permitir. Solo la realidad de los límites nos hará cambiar de forma rápida. Cuando la gasolina/gasóil llegue a los 3€/litro nos platearemos compartir el coche, exigiremos teletrabajar o cuando la luz deje de estar subvencionada daremos importancia a la eficiencia energética de los electrodomésticos, o las empresas harán lo posible por trabajar en un horario con luz natural o cuando el agua no esté tan barata no usaremos agua potable para limpiar dos camisas.  Será entonces cuando realmente tomaremos consciencia de lo que realmente cuestan las cosas. Creo en un progreso tecnológico pero del estilo de la botella de agua con filtros, de la bicis que cargan baterías, de las discotecas que usan la fuerza del baile para generar energía o de las constrccuiones bioclimáticas hasta producen biomasa y en coche moto eléctrica. Es complicado pero lo podemos hacer. Somos mucho más creativos de lo que podamos pensar.

Creo poco en los pequeños cambios y mucho los costes reales. No podemos pagar lo mismo por una unidad de energía que por otra. ¿Es más barata la energía nuclear? No lo sé, pero si incluimos los costes de construcción, explotación, mantenimiento, riesgos de accidentes o sabotajes, materias primas (que hay que importar) y que no se nos olvide, de desmantelamiento de la central nuclear (porque hay que dejar todo como estaba antes), puede que no salgan las cuentas. Qué hay de la energía mareomotriz, o la geotérmica para calefacciones, o la eólica en el mar… Pero por supuesto,

nos queda mucho camino que recorrer en la senda de la eficiencia y ahorro energético.

Cuando nuestros tataranietos miren atrás en la historia y vean cómo malgastábamos y desaprovechábamos la energía y los recursos se reirán de nostros y con razón.

No te voy a pedir que cambies de actitud, solo que pienses en ello y trates de ver cómo y dónde lo puedes aplicar. Piensa de dónde viene lo que consumes o lo que utilizas a diario y preguntate luego si realmente estás pagando un precio justo por ello. ¿Cómo lo véis vosotros? ¿Cuál es la mejor forma de cambiar la actitud de los ciudadanos ante el uso de la energía y los recursos?

4 comentarios para “Bienvenidos a la era de la energía extrema y la minería de riesgo”

  1. Chema Cepeda dice:

    Creo que no empezaremos a reflexionar en serio sobre esta situación hasta que nos veamos realmente con el agua al cuello (no tardando…).
    No creo que el problema se deba a que no sepamos calcular o predecir el impacto de nuestras acciones, sino que nos da igual, pensamos que nuestra tecnología futura será capaz de evaporar nuestros residuos y reequilibrar el sistema.
    O realmente acabamos por desarrollar una energía sostenible y limpia y nos concienciamos sobre nuestro impacto real en el planeta, o nos podemos preparar para la que se nos viene encima.

  2. Información Bitacoras.com…

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  3. […] Su nombre es The Take y su autora es Naomi Klein, que ya mencioné es este artículo sobre la minería extrema. Se trata de un grupo de trabajadores argentinos que durante la crisis de aquel país no se […]

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