6 técnicas de Aikido para responder a los ataques verbales

“Herir a un oponente es herirse a uno mismo. Controlar la agresión sin causar heridas es el arte de la paz”. Morihei Ueshiba, fundador del Aikido

Aikido By The Sea.

¿No sería genial usar los ataques personales para tu propio crecimiento?

Hay personas que tienen una especial capacidad para defenderse de los ataques verbales. Otras, sin embargo, nos quedamos sin palabras ante algo que nos ha molestado o símplemente no somos capaces de reaccionar como nos gustaría. Luego, ya más calmados, se nos vienen mil y una frases que podríamos haber dicho y que no hemos sido capaces de articular.

Es una situación muy común, tanto en el trabajo, como en nuestras relaciones personales de cualquier índole. Como en todo, hay gente con un talento natural para resolver estas situaciones, pero los demás también podemos aprender a solucionarlas aprendiendo ciertas técnicas.

El Aikido es un arte marcial que consiste en “la búsqueda de la armonización/ neutralización del contrario en situaciones de conflicto, dando lugar a la derrota del adversario sin lastimarlo, a menos de ser necesario; propiciando la educación del instinto propio, y la auto-reflexión / evolución del oponente. En lugar de destruirle o humillarle; buscando a su vez el propio el crecimiento personal” (Wikipedia).

¿No te parece una interesante idea de lidiar con los conflictos? ¿Se podría aplicar a nuestro día a día? Veamos cómo.

Hay 6 técnicas de Aikido que se aplican para responder a un ataque, y que también se pueden aplicar a responder a un ataque verbal:

  1. Contra-ataque. Es la más simple y la que se tiene que utilizar siempre como último recurso. Por ejemplo, Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “¿Y tu?, tú si que eres vago que estás todo el día por ahí. Vete por ahí”. Esta es la solución que primero se nos viene a la cabeza a cualquiera de nosotros. Sin embargo, hay otras 5 alternativas mucho más eficaces.
  2. Retirada. O el famoso, “una retirada a tiempo es una victoria”. En este caso, Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “Ahora mismo no tengo tiempo de hablar de esto. Estoy muy ocupado en X, Y, Z”. Según el caso, y si ya sabes que tienes todas las de perder, puede ser una buena estrategia, aunque no hace sino retrasar la solución.
  3. Tregua. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “He estado muy agobiado últimamente. Quizá podamos acordar algo que nos ayude a ambos”. Se trata de encontrar un acuerdo cuando la situación es complicada de manejar.
  4. No hacer nada. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “(silencio y esperar)”. En ocasiones es muy claro que la ofensa no tiene ninguna razón de ser y es totalmente gratuita. En este caso “a palabras necias, oídos sordos”. Lo bueno de esta técnica es que nos da tiempo a reflexionar sobre el porqué de la ofensa, y provoca que el que la ha hecho, se incomode ante nuestro silencio y trate de llenar el vacío. En muchos casos nos puede dar información útil sobre el motivo del ataque.
  5. Distracción. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “¿Sabes? Llevo todo el día con un dolor de cuello terrible.” De nuevo, nos permite ganar tiempo, al mismo tiempo que provoca cierto desconcierto en el atacante. Si la distracción además va acompañada una buena excusa, el efecto puede ser demoledor.

Hasta aquí no hemos hecho nada más que posponer el problema o lo que es peor empeorarlo. Veamos la sexta alternativa.

Técnica de Aikido.

Alguien nos ataca personalmente y nosotros usamos su ataque para ver las cosas desde su punto de vista. Usamos su energía para girar con el y ponernos a mirar en la misma dirección. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “Estoy de acuerdo, no hay nada que moleste más que esperar que algo esté hecho y no lo esté, sobre todo cuando eso tenía que haberlo hecho yo. Entiendo perfectamente que estés enfadado”. Esta es, en la gran mayoría de las ocasiones la mejor respuesta a un ataque verbal.

En general, muchos de los ataques verbales no son más que una petición de ayuda. La otra persona está disgustada por algo y lo expresa de una forma que nos puede resultar ofensiva. Con el Aiki, podemos ayudarles de forma que no nos sintamos atacados. Se trata de ver las cosas desde su punto de vista. Ojo, no se trata de estar de acuerdo porque sí, sino solo de tratar de ponerse en su lugar y entender lo que la otra persona siente. Tras una respuesta tipo Aiki, es muy posible que la otra persona perciba que su ataque no ha causado el efecto que esperaba. Es entonces cuando, dependiendo de quien lo haya hecho, debemos tratar de reconducir la situación. Podemos establecer contacto físico, o visual o acercarnos. Eso sí, lo importante es no sobreactuar. Ni que parezca que nos hemos leído una guía de autoayuda (porque eso no haría más que enfurecer aún más al otro) ni humillarnos diciendo lo malos que somos y que todo es culpa nuestra.

Por ejemplo: Ofensa “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta, “Claro tu tenías esperanzas puestas en mi, y al no verse satisfechas, estás desarrollando una ira que realmente no se corresponde con lo que sientes y que estás usando para atacarme”. La respuesta más normal a esto sería: “Mira, vete a tomar por culo y deja de leer chorradas”.  Cuidado con sobreactuar.

Se trata de ver las cosas desde el punto de vista del otro, no de parecer condescendiente. Es difícil saber qué respuesta exacta dar, porque depende mucho de nuestro interlocutor, pero creo que queda clara la idea ¿no? Por supuesto, el Aiki no va a funcionar, a no ser que realmente queramos solucionar los problemas. Si lo único que queremos es jugar al despiste eso es una técnica de distracción y no Aiki.

¿Cuándo usar el Aiki? En general, la mayoría de las ocasiones son propicias para usarlo (como en una discusión de pareja), porque nos ofrecen una situación en la que los dos vamos a ganar. Tratar de ver las situaciones desde la perspectiva del otro es bueno, aunque no se esté de acuerdo con su punto de vista. Eso sí, si un ataque no se corresponde con nada objetivo, y solo busca hacer daño de forma gratuita, entonces habrá que sacar las uñas.

Uniendo la técnica Aiki y sabiendo expresar nuestras necesidades con una comunicación no violenta, tendremos dos armas muy poderosas para tratar de enfrentarnos a esas situaciones incómodas que se nos presentan con cierta frecuenta.

¿Cómo os defendéis de los ataques verbales? ¿Habéis usado o han usado con vosotros algo parecido al Aiki en alguna de vuestras discusiones?

Nota: Hay un libro titulado “Como defenderse de ataques verbales” (que no he leído) que os puede resultar interesante.

13 comentarios para “6 técnicas de Aikido para responder a los ataques verbales”

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  5. Vale, pero a veces, es mejor cualquiera de las anteriores, ya que en ciertos contextos, el atacante es una persona que sólo quiere hacer daño y no hay punto de vista posible que no sea "dar por saco". Es en esos casos cuando realmente nos quedamos sin respuesta y después de diez minutos tengo 32 respuestas geniales que ya no valen para nada. Como dicen por ahí, experiencia es ese conocimiento que adquieres justo después de que te haga falta.

  6. Marta dice:

    Como mola el artículo, esta genial…..lo difícil es ponerlo en practica….jeje

  7. Inverinter dice:

    Mi primo realiza akido y debo decir que nunca lo vi pelear, es una de las personas mas tranquilas que conozco

  8. […] nuestra relación sino también a nosotros mismos. Por ejemplo, podemos usar unas técnicas de aikido verbal para saber cómo […]

  9. Jose Manuel dice:

    A quien le interese profundizar en el tema, en la web http://www.decidatriunfar.com puede encontrar el libro Judo con palabras.

  10. Anónimo dice:

    ojala me ayude… estoy pasando unn mal momento en pareja… discutimos todos los dias

  11. Interesante artículo. Por cierto lo que dices al principio de que no se te ocurra nada y luego se te ocurra después, tiene un nombre muy poético "El espíritu de la escalera".

  12. Elena dice:

    Supongo que con auto control, serenidad y tranquilidad en mi forma de actuar, recordando que esa persona, quizás este proyectando en ese momento, un malestar interior suyo, quizás agotamiento, altivez, superioridad, maldad… su ego.. y nosotros no debemos entrar al juego. Quizas si al escuchar la agresion verbal, hiciera que mi mente lo proyectara hacia un segundo yo, paralelo, me permitiria observar con mas atencion, ser mas consciente del hecho y de la situacion, y mi mente tendria mas tiempo de interactuar, ver, analizar y responder en consecuencia de una forma mas relajada, tranquila, evitando asi el cargarme de esa energia negativa agotadora.

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